Buñol, Castroforte del Baralla.

A más de treinta años de su muerte, en mi pueblo le dedican una calle.
En un acto diluído en un marasmo variopinto, pondrán una placa.
Hablará alguien, justificarán algo, seguirá la fiesta.
Yo estaré aquí. Siempre estuve con mi padre.
La parte social es evidente: el castillo de Buñol. Apoyado sobre todo por Cano, Ortíz y Panchito, consiguieron salvar del frenesí urbanizador el castillo de Buñol, despreciando los cantos de sirena del capitalismo rampante que tan bien ruge ahora, entre aplausos, parabienes y adulación.
He pergeñado un opúsculo breve, porque soy la única persona que le conoció y respetó siempre: mi padre murió en mis brazos, en profunda decepción; a más de treinta años de su muerte, aunque se quiera disolver, difuminar, ningunear o menospreciar su obra, hay un pequeño problema: se puede mirar el castillo, y tengo al menos diez mil testigos que vivieron, o son hijos de los que vivieron, lo que en esta obra cuento: al explicarla, muchos se apercibirán por primera vez de la dimensión de lo hecho.
Y lo saco a la hora precisa en que sucede el acto, para que nadie utilice mis palabras, apropiándoselas, para luego intentar despreciarme, ningunearme, minusvalorarme y medrar con mi trabajo, que hay demasiado aficionado a “poner en valor” el trabajo y esfuerzo de otros.
Darle el nombre de libro sólo es para el trámite del registro de la propiedad intelectual, que de tan evidente que es todo, sólo al leerlo la mayoría de buñoleros comprenderán la grandeza de tal obra; además apunto parte de los problemas que yo he estudiado y conocido, analizado y guardado, que dado el caso, publicaré, o no; pero doy las pistas sobre las que pueden asentarse demasiados estudios; harto de que me copien, al menos deberán citarme.
Por supuesto, en respeto y homenaje a mi padre, el libro es gratis.

Buñol Castroforte

Embarcado Dantés, el Pequod está listo a partir. Pueden ustedes llamarme Ismael.

Post scriptum, pentecostés, 2014
He retirado el ejemplar con 271 descargas y he puesto uno nuevo corregido y ampliado: me dolía en el alma y me conforta enmendar este error.
Por dislates, malasombras y demás líos, no puse en la edición primera a una persona fundamental: lo hago ahora, que he hablado con sus descendientes y tengo su placet: Manuel Máñez Villa, Manolo Panchito era una persona que componía el grupo directivo de la asociación pro-castillo, y por no generar problemas en su momento no lo mencione, lo cual es una injusticia suma que ahora pretendo reparar, y que así conste.
Y a la historia quede reparada esta injusticia que yo he cometido.


*Hay un error: donde pone red de alcantarillas, debe poner red de acequias.

Addenda, Pascua 2015.
Martín, el cohetero, en el momento de disparar el cañón.