domingo, 6 de abril de 2014

Labrando un futuro

Comprender la justificación del disparate que estamos viviendo implica hacer un poco de reflexión sobre el momento y cómo hemos llegado hasta aquí. Contra la máxima de “ya no podemos volver atrás” existe la realidad: pararse, y reflexionar.
Dar por inevitable que la situación debe perpetuarse así es una estrategia para continuar por un camino que no lleva más que a la decepción y la abulia: si se ha perdido el camino, se vuelve atrás, se deshace lo andado, se coge por el buen camino donde se dejó y adelante: la torce de la senda no es implacable, y el objeto de la vida no debe ser la perpetuación de un sistema, sino la consecución del desarrollo de la persona en su dignidad y grandeza, cada uno respecto a sí mismo.
Y como daba para algo más que un escrito breve tal reflexión, le he dado formato de libro, aunque quizá demasiado breve para tal nombre, y queda a vuestra disposición.
Por supuesto, gratis.

portada-DdA

10 comentarios:

Alphonse Marquis de Montauran dijo...

Por supuesto que hay vuelta atrás. Si no la hubiese, no habría esperanza al borde del precipicio

Dhavar dijo...

Lo he leído, y te resume muy bien.
Me gusta mucho eso de "numeros sin fondo y sudores sin fruto".
Cuanto más lo pienso más me parece que, precisamente por ser los números sin fondo - el puto infinito vacío- es por lo que el sudor es sin fruto, porque no hay sudor ni fruto que encaje con los números, esos tiranos monstruosos.Supongo que a Sísifo le han actualizado el castigo, y además de subir y bajar la piedra para nada por toda la eternidad, le obligan a llevar la cuenta del número de veces que lo ha hecho, eso sí, con un software de puta madre. Nos hemos entregado enteros a la estupidez de contarlo todo,el acto más tonto y vano de un cerebro, y falta poco para que celebremos como una gesta el que un grupo de tarados con 100 M. de presupuesto haya contado, con completa exactitud, el número de granitos de la Playa de Benidorm y el número de pasos que ha dado un tal James Harrison desde el día que comenzó a andar.

Ignacio dijo...

Números sin fondo y sudores sin fruto es del Poeta en Nueva York.

rs222 dijo...

Que buena portada!
Esta noche lo leo.

Anónimo dijo...

Me lo he leído de un tirón, me lo he leído en voz alta, que es como se te tiene que leer. Como puños, verdades como puños.

Isa Garmendia dijo...

Hay grandes verdades, y variedad de temas.
A mi parecer la atención sanitaria no ha disminuido pero se ha vuelto perversa, no abandona al paciente, lo marea. Para tratar incluso un asunto sin gravedad hay que dar mil vueltas entre especialistas. La implantación de protocolos de la OMS para atender todo tipo de pacientes y de patologías está destrozando la figura del médico, su criterio no existe, se ha diluido en el llamado equipo sanitario y el enfermo, es sólo usuario. Se sirven de estadísticas como artículos de fe para imponernos su voluntad por nuestro bien. Aclaman como si tuvieran la llave de la vida eterna que La longevidad de la población ha aumentado, ¿a qué precio si ésta crece proporcional a los casos de demencia y enfermos dependientes? ¿Es una sensación mía o estamos rodeados de casos de Alzheimer?
Se vivía menos años pero de forma más sana en la época de la falta de riego sin tanta degeneración neuronal y cognitiva. Que Dios nos ampare en la vejez.

Dhavar dijo...

Leí poeta en Nueva York hace muchos años. No recordaba esa línea. Lastima que no sea tuya!Je,je... porque es soberbia.

Ignacio dijo...

LLego al nivel de lector. Jamás podré recuperar ciertas cosas: la primera vez: la primera vez que leí el Lazarillo, la primera vez que leí la Isla del Tesoro...La primera vez que leí el Poeta en Nueva York tenía doce años; y sigo leyéndolo: es profético, elegante y realmente lúcido: poca gente lo ha leido, aunque hablen de él, y menos lo entienden.

Si no lo conoces hazte con el disco "Omega" de E.Morente; es el primer disco punk que se hizo en España; te dejo aquí un enlace a "La Aurora" un poco más tarde del disco.


http://youtu.be/RcKI3ZB7wD0

Ignacio dijo...

Isa: hay un argumento que apoya todo ese constructo: "aporta datos" y cuando lo haces "no son científicamente relevantes" porque sólo lo son los que certifican lo que yo he decidido previamente: el resultado es el hambre en España.

Nuria Mas. dijo...

Es duro y poco reconfortante aceptar la cruda realidad.
Por eso, la mayoría de la gente opta por la negación. Por sacudir la cabeza, esconderla en un agujero o descalificar al que señala al monstruo, tildándolo de loco, paranoico o indocumentado.
Porque a la mayoría de la gente se le hace imposible aceptar que el mundo que le han inculcado funciona al revés de cómo creía.
Se le hace imposible asimilar que la industria medico-farmacéutica nos necesita enfermos para hacer negocio.
Se le hace difícil comprender que los grandes poderes financieros se enriquecen más provocando crisis que promoviendo una economía estable y equilibrada.
Que las religiones se alimentan del miedo y no de la fe.
Que el periodismo se gana la vida con la mentira y la manipulación y no con la verdad.
Que el objetivo principal de la enseñanza reglada no es formar individuos sino impedir que sean libres.
Que el mejor aliado de un policía, un abogado o un juez es un buen delincuente o un buen criminal.
No es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos, pero hoy se trata principalmente de a pesar de todas las desilusiones a las que nos han conducido el reinado de los cínicos, no sucumbir bajo la distracción mediática mientras nos aplican recortes sociales, intentando al mismo tiempo que dejemos de pensar por nosotros mismos. Pero claro, la libertad de pensar es algo relativamente fácil de ejercer, la de expresar lo pensado y la de llevarlo a cabo son las jodidas de defender…