martes, 20 de agosto de 2013

0,1



El jabón era de una calidad más que aceptable. Y generaba beneficios que eran necesarios en esos momentos de crisis en los cuales había que levantar el país.

Pero cuando se supo que el jabón provenía del exterminio humano en los campos de concentración, y era hecho con cadáveres, a nadie le importó que se hundiera tal empresa. No obstante los nazis si trasfundieron la fórmula a sus amigos y aliados  de Rusia, Lenin y Stalin aplicaron con tal vigor que cuando el pueblo soberano echó abajo el muro de Berlín aún había campos de concentración y exterminio en la RDA. El jefe del KGB ahí era Putin.

El argumento económico para justificar la infamia de haber vendido la fiesta de Buñol al capitalismo fiduciario, a una compañía en rigor liberal, a la codicia y el capitalismo salvaje, tan queridos por los partidos de izquierda en Buñol, además de ser un argumento economicista, mal hecho, es del mismo rigor que el del jabón.

Me resulta curioso que se hayan equivocado en los cálculos económicos sobre el tomate y su venta obscena a una empresa, cuando tan pulcros y delicados son con sus cuentas privadas.

Eso si: para una mejor gestión, han numerado las entradas al concierto en el que las dos bandas se lucen y es el culmen laico de la fiesta, y se paga la entrada al tomate para llevar mejor el control, por el bien de la fiesta.

Al principio se controlaban barrios, por el bien de todos, se generaron ghettos, y se les puso un brazalete amarillo para poder llevar una mejor gestión: acabaron como acabaron los judíos en Alemania.

A un año pasado, los mismos del mismo equipo de gobierno que ningunearon la noticia e intentaron que no apareciera, para aplacar alguna palabrería convocan una manifestación a cuenta de que tiraron a un negro por el puente al rio y casi lo matan. En el momento nada hicieron, nada dijeron, como algo menor se ninguneó.

Convocan una manifestación contra el racismo. Si vamos contra el racismo es que nosotros no somos racistas, ergo somos los buenos ¡guay de la muerte, tía!

O sea si me hubieran tirado a mi o a cualquier otro buñolero de estirpe no hubiera pasado nada, el problema es que tiran a un negro, no que tiren a una persona.

Con estos mimbres tan finos está tejido el Hay Untamiento de Buñol.

Si juntas 37 personas con un 0.1 de inteligencia, el resultado total no es 3,7; el resultado es 0,1 partido por 37.

Dijo Kropotkin que el nivel de inteligencia de una masa es menor que la del menos inteligente de los miembros de tal masa. Los viejos anarquistas señalaban bien el camino.

1 comentario:

Sabine Haxhimeri dijo...

Viva Kropotkin, clavao: esta vida es una carretera donde manda el mas lento, "le plus petit dénominateur commun"