lunes, 15 de julio de 2013

Mississippi (en castellano Misisipi)


Un tahúr depende de que el valor de las fichas se haga efectivo fuera del casino. El se considera estupendo, juega bien, quizá ha ganado: esas fichas han de hacerlas efectivas en el casino; o sea, darle dinero a cambio de ellas para que pueda ir a la mafia y pagarle el dinero que pidió prestado para ir a jugar, más los intereses, desmedidos, siempre: los usureros de la mafia no son piadosos.

Ningún tahúr jamás ha hecho fortuna: momentos de gloria como espuma de cerveza, y olvido al salir el sol.


España no es un país de jugadores: la lotería, que era libre de impuestos y un beneficio nacional; la once, que servía para algo, y partidas de dominó y juegos de casino: lo del vicio siempre ha existido, pero siempre fué muy minoritario.
España depende de que Alemania decida validar su dinero ante el jefe de la mafia para poder funcionar: el hambre y la desesperación se apropian de nosotros, como yonkis ansiosos. Y nos han partido las piernas, nos tienen con las manos atadas, y dándonos palizas, y aquí encima aguantando a cuatro petimetres jugando a ser grandes financieros, porque dicen palabrería vacua y se ponen traje y corbata, y juegan en bandas organizadas, que se someten al primer mindundi que pasa.
Abandonemos el juego, paguemos las deudas; azadas, y a ganarnos el pan con el sudor de la frente: al menos pan tendremos, y dejemos de financiar las ínfulas de grandeza de tanto haragán, el latrocinio de tanto demagogo y las memeces de tanto cursi.

1 comentario:

Francisco Jose Aparicio Julian dijo...

Razón, rezuman tus palabras.
A construir canales y zanjas, que es "Oficio Olvidado".
Mejor, busquemos el pan y...
Menos "Barricadas".