viernes, 17 de agosto de 2012

“Ocupa el congreso”

Es un buen ejemplo de neolingüa: cambiar el nombre de las cosas, trufarlo de adjetivos y palabrería verborrágica vacua para que no se note que has copiado la iniciativa de otro.

El congreso ya lo ocupó Tejero.

3 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Pues yo espero que se ocupe el Congreso. O algo, lo que sea que pueda producir cambio, regeneración y una transición hacia una democracia en serio.
Lo de Tejero no es comparable y menos aún sabiendo lo que ahora sabemos (además de lo que ahora podemos adivinar), pero unos militares poniendo orden tampoco me parecería peor que lo que hay. Solo cabría esperar, en ese caso, que tuvieran las mejores intenciones, que no estuvieran dirigidos por otros intereses en la sombra y que buscaran ese Estado de Derecho que hoy todavía desconocemos.

Un saludo

Ignacio dijo...

No hablaba de eso. Si Tejero ocupó el congreso y oimos las proclamas y soflamas que oímos, valen igual para quien lo ocupe, máxime siendo exactamente las mismas personas que denigraban a Tejero las que ahora ven con simpatia y anuencia esta iniciativa.
La progrhez nada inventa: copian lo que dicen denigrar trasmutandole la denominación para hacer lo mismo.

En éste momento en el cual todos somos conscientes de que esta horrible dictadura de la corrección política y la palabrería no es sino el sistema opresivo en su forma más perversa, hay evidentes peligros precisamente por eso: nadie veríamos mal un cambio del sistema, rotundo y fuerte, y todos tenemos en la cabeza una situación ideal: este momento de debilidad va a intntar ser aprovechado por caudillitos iluminados que quieren dominar el mundo; la progrhez intenta que sea un regimen tipo comunista; y ahí nos pueden engañar con letales dictadorcillos enmascarados.

Pero lo que haya de suceder no lo sé ni me atrevo a adivinarlo; nada me gusta de lo que hay, miedo me da lo que veo que quieren forzar, y claro tambien yo tengo mis ideas, pero creo que es el momento del pánico.

Rafael dijo...

Decía Julián Marías que deberíamos preguntarnos menos ¿qué es lo que va a pasar?, y plantearnos ¿qué vamos a hacer? No es fácil cuestión, pero es lo que nos toca.