lunes, 23 de abril de 2012

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se alzan llamando a escándalo por las aventuras del Borbón ¿Cuántos defienden la indisolubilidad del matrimonio? ¿Cuántos denuncian el adulterio como grave inmoralidad? ¿Cuántos justifican la ruptura del compromiso matrimonial por un quítame allá esas arrugas, o por una discusión egoísta, o por un “es que no es lo mismo, hemos caído en la rutina”? Si estamos rodeados de matrimonios que saltan por los aires y por reubicaciones de cama de padres y madres de familia que convierten el hogar ¿familiar? en un remedo del villancico (dime niño ¿de quién eres?) cada vez más cercano a los Chanclas (yo no conozco a tu padre, ni a tu madre, pero a tu tío sí… seguro que es familia mía… ¿tú de quien eres?)… Si en las mismas semanas previas a las bodas los casi esposos manifiestan sus condiciones para cuando “dejen de quererse”… Si hemos aceptado como válido lo de “mejor así, que son otros tiempos”… Si aceptamos que el matrimonio es un contrato social… Si sabemos de infidelidades que comentamos como chascarrillos sin mayor importancia…

4 comentarios:

Manolillo dijo...

.... o sea... si nos tomamos las cosas de familia como se las toma el Borbón. ¿Era eso lo que querías decir, o me he liado?

Ignacio dijo...

Te has liado, sigue el enlace y lee el original.

Manolillo dijo...

vale, pero que conste que todo eso de la infidelidad, la "reubicación" en la cama, el matrimonio como contrato social y demás suena muy tradicionalmente borbónico

Gonzalo dijo...

Muy honrado, Sr. de la Galaxia