sábado, 28 de enero de 2012

Muerte, no me seas esquiva; viva muriendo primero

Por las características tipográficas se distinguir a los impresores del XVII, o a casi todos; esto no es baladí si te gusta la historia y algo has fisgado en ella. Sostiene Bataillon que Erasmo no vino a España porque no había imprenta; sostengo yo que no venía porque andaba vivo, y luego presente, Luis Vives, y todos tenemos nuestra vanidad y eso siempre hace mucho: los infolios y los textos, los latinajos y las biblias, los libros y el pasado lo tengo hollado, conozco el material y me asombro: para cuando le encargaron a Santa Teresa “Las moradas” ella era prácticamente (y sin prácticamente) analfabeta, pero tenia algo que decir, y lo dijo: vaya si tenía que decir; es igual; Santa Teresa en la historia actual está proscrita: profesores de literatura de Valencia, en las navidades pasadas creían que me refería a la madre Teresa de Calcuta; nombre y dos apellidos eh, no es un recurso literario: dos son mujeres. Ni la habían leído: a fecha de hoy Santa Teresa anda proscrita, como lo anduvo en vida: es poético, para leer los buenos debemos hacerlo a espaldas del sistema, la literatura ha pasado a la clandestinidad gracias a la beatifica socialdemocracia del buen rollo y todo guay.

Nada te turbe, nada te espante.

Esto hay que escribirlo. aunque sea con faltas de ortografía, que aquí no las tiene, esto, hay que escribirlo. Y claro, no se sabe que fué antes, si la invención de la imprenta o la invención de la prohibición de títulos: la naturaleza humana permanece incólume a pesar de Cristo, estudios, progreso y la madre que la parió.

Pero escribían, y no eran malos: ni Garcilaso ni Quevedo, Góngora o Calderón buscaban fama ni dinero, simplemente escribían, y eso los constituye a ellos, nos constituye a todos como humanidad.

Ahora son tiempos de cambio, sólo que la imprenta es internet y tan enorme herramienta que tengo definida como la más grande revolución desde el neolítico: anda por los predios Santa Teresa y andamos todos por aquí: la enorme maquinaria industrial que de tanto chalaneo había constituido la cultura y la creatividad en negocio se desmorona, y no me importa: yo no quiero ser conocido por el monto fiduciario de mi obra: me basta que alguien me lea; eso, mis lectores: me constituyen y condicionan, me conforman y me justifican: el dinero, vendrá, si ha de venir: (pero que no tarde mucho eh que se le espera) nunca he escrito por dinero; nunca he hecho nada en mi vida por dinero, la verdad, igual ese es mi error pero es que soy muy agrícola; son tiempos recios y ahora la cultura, la creatividad, la persona, está en actitud de humilde oración como las espigadoras de Millet esperando el poder tener lectores, que ya sobran editores codiciosos, negocios sucios, y banalidades acerca de la creatividad y de los demás: sean mis lectores los que me juzguen y condicionen y no la maquinaria industrial; lo que no me van a quitar es el élan que me lleva a escribir aun no se porqué de la misma manera que Bastida miraba al Almirante desde su paseo por la plaza de los marinos efesios mientras llega a la fonda del espiritista, del mismo modo que Barallobre se mantenía en la casa del barco y del mismo modo que el santo cuerpo iluminado refulge desde la cripta para que pueda irme a Roncesvalles, que falta me anda haciendo.

Desde Éste lado de la galaxia es divertido plegar el espacio en la nave, con Bastida en su gramática- torcalirete, turpolireta- y el capitán Flint esperando mientras Long Jhon Silver siempre anda tramando conspiraciones a bordo y Stevenson indaga el alma de Dantés que como me descuide va a ser rescatado del castillo de IF por Lord Vader y los tres mosqueteros jedi, y mientras tanto, plegamos el espacio y vencemos al tiempo, porque aprendí en la escuela –Colegio Nacional San Luis, Buñol-  que nada te turbe, nada te espante: todo se pasa.

2 comentarios:

Francisco Escobar dijo...

Excelente articulo, reflexivo y altruista pero que a la vez emociona, contiene las tres claves magicas del discurso persuasivo aristotelico: logos, ethos y pathos. Una profunda disquisicion sobre la dignidad del escritor y la humanidad de la literatura. Te felicito por tu defensa arqueologica de la literatiura en este mundo colmado de mediocridades y socialdemocratismo.....

Ignacio Tomás dijo...

Gracias.