domingo, 25 de septiembre de 2011

Sic transit gloria Gaynor

La naturaleza de la cultura es el desarrollo del hombre en el medio, el hombre ha usado y condicionado al medio en la misma medida que el medio lo ha condicionado a él, y de ese modo hemos evolucionado hasta llegar aquí; aunque éste sea un momento de decadencia, irremisible.

Los transbordadores espaciales llevan el combustible en unos tanques fusiformes: no es casual la forma; los tanques de combustible se han de transportar por tren, el tren tiene túneles y las vías son así, son vías y de ese tamaño por que se trazó el ferrocarril en base a las medidas del ancho de ejes de los carruajes, que eran el ancho de los caminos, que estaba todo regulado en la Lex Augusta: el transbordador espacial aunque no lo sepa nadie está directamente vinculado a la Roma clásica; la civilización existe y es porque es en el pasado y crece hacia el futuro.

El ancho de los caminos estaba regulado, lo cual origina el ancho de los ejes de los carruajes, lo cual nos da los coches actuales, el ferrocarril y la trama viaria; la regulación siempre va creciendo conforme a las necesidades: así, llega un momento en que por necesidad hay que establecer una ley: no por afán de protagonismo sino por necesidad real: un carretero borracho podía atascar el carruaje en barro y causar colapso de tráfico de mercancías, Isabel la Católica dictó una orden por la cual los carreteros de Castilla que llevaran cargas de la índole que fuera, (sin carga da igual) sólo podían beber vino (una botella, claro) si con el vino se les servía un trozo de carne sobre una rebanada de pan: el tamaño debía ser tal que tapara el vaso; debía ser superior al diámetro del vaso, y taparlo. Por decreto regio acababa de inventar la legislación contra conductores borrachos, los bocadillos y las tapas, presentes en toda Andalucía.

Alguien cree que ha inventado algo.

La Ley Romana también estableció la regulación del espacio, cultivos y demás: la Alhambra no es sino una casa romana, y gracias a esa organización del espacio en Valencia se desarrolló el sistema más avanzado, culto y sabio de aprovechamiento del agua: ahora queremos saber más que el que lo inventó; el uso del agua implica su desvío, uso, y vuelta al ciclo ¿alguien se cree tan chulo para ser capaz de cambiar el curso de la vida? tan solo se la desvía, pero el camino está trazado: el agua volverá al mar. Por el camino, al desviarlo habrá generado riqueza, y no se habrá dilapidado: como el aceite, que por donde pasa deja mancha, como el dinero, que por donde pasa deja huella, como el hombre, que avanza porque viene de Roncesvalles y va a Santiago, y en el camino encuentra el signo de su destino en Sevilla, donde toma tapas porque ha ido en tren, del ancho del transbordador espacial y gracias a Roma y la edad media entiende que el afán de protagonismo es el que hace que ahora quieran cambiar el nombre a los trasvases porque les ha costado demasiado denigrarlos, y quieren cambiar el nombre creyendo que así cambian la realidad: concepto cursi de tontos útiles que sirven al comunismo del hombre nuevo: es decir un organismo mecánico en beneficio de pocos frente a un hombre libre, que viene de Roma y va a la estación espacial, porque sabe que viene de Roma, con luces y con sombras. Y lo entiende, porque tiene un idioma, que aunque dan por ley en Sevilla que la RAE ha dicho que el andaluz es un dialecto, todos sabemos que tan sólo es una manera de confrontar a la gente, de dividir, de evitar la unidad tan evidente: ningún problema en reconocer peculiaridades, pero definir para dividir es truco viejo: si la RAE ha hecho eso, hay que dinamitarla, pero ya.

El hombre se comunica, viaja, plega el espacio y define su tiempo: y todos inventamos cada día la vida, sin inventar nada, porque venimos de entonces, y vamos hacia después, y hasta descubrir que no hay nada nuevo bajo el sol ya estaba descubierto, y somos porque somos la historia, que aunque no lo sepamos el hecho de usar nuestro lenguaje nos define y organiza, nos constituye en materia de nuestra cultura y es de ese modo que comprendemos el universo y comprendemos que nuestra nimiedad no es tal, porque si somos hombres civilizados, cultos, lo somos por cultura de la que formamos parte simplemente, y si somos y estamos es por amor, que es la esencia de la civilización, y la definición del hombre; la única forma de proyectarnos al futuro es siendo esencia de pasado, la forma más evolutiva del ser está en la tradición y no en modernidades de cursis ignorantes que inventan la realidad al mirarse en espejo encantados de haberse conocido a sí mismos.

Al hombre lo hace el amor, lo constituye su recuerdo, lo conforma la tradición y lo proyecta al futuro el afán de superación personal y no el afán de protagonismo: entiéndase y se habrá comprendido la historia de España, la historia de amor, porqué las mujeres atraen y porque los hombres pican, porqué estamos aquí, y también porque estamos en un mundo de cenizos indocumentados inmaduros que quieren saber una realidad nueva inventada cada día, incapaces de asumir la historia dada su escasa longitud de onda que tampoco asumen: porque alguien corto de entendederas jamás puede entender que es corto de entendederas, y confunde la humildad con la estupidez; la soberbia con el conocimiento, la conducta con la cultura, y el estropicio lo han montado.

Desde Roma al transbordador espacial, tan sólo somos carne de tránsito llevando una mochila, así de simple. Tan solo somos hombres.

Del 12 de enero de 2009; en Una realidad fractal.

2 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días Ignacio."La Alhambra no es sino una casa romana" compendia la substancia de la morería y destierra tanta tontería y exaltación idolátrica para poder ver en verdad. Por otro lado, saberse hecho por el amor y por tanto amado, constituido por una potencia del alma y por tanto animado, conformado por los predecesores y por tanto obligado con los sucesores nos impulsa con sencillez a tomar nuestra condición y pasar por uno de tantos sin mediocridad ninguna, sin tibieza en la común construcción de España. Tu libro muestra la frescura que tiene la verdad;ella permanece mientras lo demás -con sus ladridos- pasa.Un abrazo.

Ignacio dijo...

Gracias.