jueves, 5 de mayo de 2011

Talar

No hay en España un rigor ceremonial en el vestir; a diferencia de Inglaterra, ni siquiera el sistema judicial tiene un rigor de vestimenta. sólo la toga, un rango académico trasladado y que ha pervivido; no hay una norma social del vestido: sin embargo, absolutamente todo el mundo considera que la forma de la elegancia es el traje y la corbata: a poco que se mire, es ridículo.

El uso de la americana se propagó en España después de la guerra por dos razones; una que era una prenda versátil, dos: la influencia de las películas americanas: la chaqueta americana, tiene y tenía un uso que era de rigor cuando se puso de moda en usa: se pueden llevar armas sin que se note.

El único rigor en el vestir hasta hace poco lo mantenía la iglesia; parte de la liturgia la forma la ropa talar.

Ahora, se ven cosas que de divertidas pasan a ser espeluznantes: el tratamiento de los policías locales es exactamente el mismo que se dan entre sí en las series los diversos rangos de policías de película, esto mismo sucede en la clase política, el tratamiento y el ceremonial lo mantienen con un rigor subyacente autoimpuesto que como te lo saltes, estás muerto: el talante les impide hacerlo evidente, pero, como no te atengas al “titulo por lo civil” que ellos a sí mismos se han dado, y al rango que tienen y la consideración que consideran que merecen, vas apañado.

Establecen, mirando a los sajones, calvinistas, puritanos, y demás ejemplos a seguir un ritual de jerarquización social que es realmente aberrante: no importa el valor de la persona, importa el puesto al que accede, detenta, ostenta o regenta: ergo no es la persona lo importante, ergo, la sociedad sigue despersonalizada.

La configuración social, y el constructo de relaciones que nos configuran conllevan años de evolución de la cultura: en el principio es el lengüaje, que conforma también nuestra forma de pensar, actuar, hacer y recibir las acciones, que es para lo que sirven los verbos que definen los actos: si cambiamos las palabras, si callamos lo que se callaba por prudencia “niño, no señales al negro” niño no te metas con el tonto o el calvo o el del peluquín, niño no señales. Si lo callamos, lo disimulamos, lo ocultamos bajo toneladas de corrección política pero sigue estando latente en nosotros; pero la configuración del lengüaje es la configuración del pensamiento: ergo ante un sistema verbal endeble, tibio y relativo, queriendo agradar a todos lo que sucede es que no hay un sistema de pensamiento propio de las personas: así no importan las personas, sino lo que decida el que manda, así la gente está echándose de bruces en los brazos de la plutocracia creyendo que están en contra de los malos y defienden a la tierra, a las mujeres y a la ciencia, como neodioses de fin de semana en un todo a cien.

Lo que fundamenta a la persona es el lengüaje, su desconocimiento y mal uso hace la enorme animalada que sufrimos hoy día en España de que alardean los profesores de hablar mal, porque el analfabetismo está valorado en sociedad: al punto de que la Real Academia alardea de tales estupideces.

La confusión ha anidado en todas las cabezas, y ahora gracias a la red es evidente, en los públicos, en los privados: es señalado el que tiende a hacerlo bien y denostada la excelencia, es alabada la mediocridad y la estupidez mediante subvenciones y puestos, rangos cargos y prebendas.

El principio es el verbo.

3 comentarios:

NIP dijo...

Impera el chandal "made in China".


Y el Verbo estaba junto a Dios -porque la verdad no está lejos de Él- y luego aquello de "dioses sois"; pero ¡Qué bien calza Juan a España!.Un abrazo.

Ignacio dijo...

Lo de Juan no lo entiendo.

NIP dijo...

El evangelio de S.Juan y la historia de grandes y pequeños hombres de España;
"Al principio existía el Verbo,
y el Verbo estaba junto a Dios,
y el Verbo era Dios."
La importancia de dar y tener nombre, las palabras y permanecer buscando la verdad para caminar afianzados y construir la España a la que confió Dios medio mundo. Nada que ver con lo que está sucediendo ahora en una nación esclavista irreconocible a la luz de la historia. Sin el Evangelio no somos.Un abrazo.