lunes, 25 de abril de 2011

Impostura

El reverso tenebroso ha mostrado su faz: la llamada democracia; a la vista está: en lo que va desde la imposición del estado final del franquismo con la sumisión que llevó a cabo el gobierno de González y luego alborozados todos jalearon, sólo hemos ido hacia abajo: si bien antes una familia disponía de un salario y con eso se facilitaba casa, comida, carrera a los hijos y cierta decencia, o al menos podía vivir conforme su criterio, ahora con dos salarios nadie va a ninguna parte: dos salarios; ¿quien los tiene?
Eso si: todo es muy moderno y democrático, con talante, bienestar estado del no sé que y dos huevos duros.
Le llaman democracia a un sistema burocrático en el que nadie sabe a donde va parar el “peso” de su voto, si es que lo tiene: el sistema de compensación de listas, partidos y demás hace que la suma del cuadrado de los catetos dé lo que les sale de los cojones a quien dice que cuenta los votos: la impresión paranoica es que los resultados se pactan, y lo demás puro teatro del malo.
Le llaman estado de derecho a éste en el cual a los asesinos se les pacta no sólo su excarcelación sino también un sueldo mensual demasiado elevado para cualquiera, cuando se les niega a los trabajadores la mínima consideración. La aplicación de la ley es rigurosa para lo que nos dé la gana: una vez condenado, las pruebas van apareciendo, dijo Mao; y una vez excarcelado se santifica a cualquiera: se rehabilita a asesinos psicópatas enfermos por nada mientras se sataniza socialmente al alcohólico, al fumador, al conductor y a los católicos: todo vale mientras siembre la confusión y en el fragor de la realidad la alteración y aliteración de noticias novedosas semovientes impidan que nadie vea la verdad, se premia la mediocridad, se valora la sumisión, se denigra cualquier valor humano.
Le llaman progreso a no poder hacer la vida cada uno con sus aciertos y errores: los mecanismos de control social están disparados y todo vale mientras sirva para marear o controlar socialmente a la gente: se puede abortar o tomar cualquier pastilla siempre que sea relacionada con el sexo maquinal y despersonalizado; no puedo yo tomarme un valium o un antibiótico sin control social: la mayor prueba es la estupidez de los límites de velocidad, que a poco que se investigue se verá que el afamado catedrático de psicología de la ciudadanía, primo del jinete Bono y dueño del enorme entramado que se forra con la medida de los puntos y demás, es la medida de la estupidez como forma semoviente de la estructura del estado como manera de rendirse a la plutocracia y al capital financiero: le llaman progreso como dogma de fe, y nadie se oponga ¡está contra la democracia!
El victimismo vaginista exige sus sacrificios y sus mártires; se inventan paranoicas ofensas sin sustento alguno que no resisten el mínimo análisis, y generan mártires en un holodomor incesante pero disimulado por la propaganda: nada se habla de los hombres víctimas de las leyes genocidas de divorcio; desde hace años no se publican las estadísticas de suicidio, que además, se falsean desde su origen; nada se dice del enorme éxodo que está padeciendo España: empezó en Cataluña con la dominación nazi de la hez barceloní y su imposición esclavista de la realidad; ahora, es en toda España: salen muchos españoles, demasiados: lo importante es “la democracia” o la “revolusión” o “el sistema” y si la gente  no está de acuerdo, se quita a la gente y se pone otra: lo inventaron esto Hitler y Stalin, a la vista está que hay a quien le gustó el invento.
La inquisición daba mas garantías sus reos que el sistema legal actual; en la edad media estaban todo oprimidos ¡pagaban el diezmo! ¿dónde hay que firmar? porque pagaban sólo el diez por ciento; en Roma ¡había esclavos! pero sólo trabajaban hasta el mediodía, luego cada cual hacía lo que le daba la gana; el tópico cae por todas partes con un poco de estudio: se denuesta el estudio, se ensalza la mediocridad y se sataniza la excelencia; se vitupera al trabajo y el esfuerzo; se sectariza toda la sociedad para confundirla y que no vean la realidad, que es espeluznante; se han empleado a fondo en la destrucción organizada del sistema educativo y la vida les ha devuelto lo que han generado: que penita dan, la verdad, ahora los chavales de profesores en los institutos, al albur de los estudiantes frikis unos profesores que ignoran todo sobre la historia sobre la que dan clases, la filosofía y demás: a los que saben, los suspenden.
Si dejan de insultar, montar teatro, y alguien me justifica esté sistema, estoy dispuesto a leerlo: pero lo único que hacen es decir lo mala que es la iglesia, que lo es, pero no la que dicen ellos que es un magma inventado basado en la maldad y cuentos de viejas para niños impresionables; es mala la iglesia, es malo el catolicismo, es malo Franco, es malo todo, ellos son los buenos y han venido a salvarnos: y, tan seguros están que el saqueo lo justifican adecuadamente, pero saqueo y entre ellos ya van a palos porque su infamia se los va comiendo.
Menos mal que nos salvan, que si nos llegan a condenar, apañados íbamos.

4 comentarios:

Sefa dijo...

De esta me muero

Peggy dijo...

Yo tambien la palmo ....vaya panorama

Museros dijo...

Añadamos más:

El señor feudal no sólo te cobraba un ridículo (comparado con la "libertad de la que gozamos actualmente") 10% de IRPF. Es que sólo te lo cobraba si cosechabas algo. Si la cosecha se arruinaba, el señor feudal cobraba el 10% de 0. O sea, nada.

Ahora, que somos ciudadanos libres, hay que pagar impuestos (y mucho más altos) simplemente por estar dado de alta como autónomo (por ejemplo), aunque no ganes nada o tu negocio tenga pérdidas.

Museros dijo...

O más:

En Castilla, el vasallo podía romper el vínculo del vasallaje, siempr ey cuando buscase otro señor.

En cambio, el "señor feudal" no podía romper el vínculo de vasallaje. Estaba obligado a mantener al siervo durante toda la vida (incluso siendo anciano) y a proporcionarle casa y tierras.

¿A algunos de vosotros le ha proporcionado casa y tierras gratis su jefe?.

Así que, cuando llaman a esto "nuevo feudalismo", lo único que se me ocurre es decir: "¡Qué más quisiéramos!".