miércoles, 5 de enero de 2011

El diablo borracho

Acentúan (mal) que el lengüaje político no se mueve en los parámetros debidos: como si se pudiera delimitar claramente, como si supieran de lo que hablan: la creación de nuestra cultura, la evolución desde el neolítico se debe al lengüaje y no a una evolución tecnológica disparatada, que en el mejor de los casos es una derrama de la evolución de la cultura, nunca el eje central sino algo que se desborda de los ejes principales.

Por eso para ellos es importante la corrección política, dando a cada momento un parámetro que machaconamente imponen hasta que la murga hace que todos la asuman, aunque sea por aburrimiento; así pasa con los neopalabros y la neolingüa, menuda paliza nos han dado con llamar a los maricones gays, desconociendo el significado de la palabra gay en español, que lo tiene, y mucho: todo sea por “el bien mayor” y asumiendo a este neosignificado a las tortilleras: más difícil lo tienen con las aberraciones monstruosas, pero acabarán imponiéndolas.

Necesitan tener una uniformidad en el lengüaje para poder así sublimar la vacuidad de todo el constructo en el que han convertido a la política: ahora Pepiño el de los palotes se siente ofendido porque le llaman así, y desde luego sólo se admiten los chistes sobre la Pajín si los hace alguno de los suyos, como se admite a Cerolo, el metamaricón cuando llama a la de la cope Cristina López “vaca nazi”· y luego, eso pasó, “hay que pasar página” ahora lo importante es que pepiño el de los palotes debe ser D. José, o que no se hable de Lasa y Zabala, de los Gal o nada de eso, hay que ser positivos, nada de acordarse de los muertos en el incendio de Guadalajara a los que una elementa del psoe en un chat que tengo guardado aclaró que “habían muerto por gilipollas” y que causaron la reacción de la de La Vogue de prohibir fumar en el monte, por decreto ley: “es un gesto de nuestra lucha” dicen en la Vida de Brian, y de esto va la cosa: tanto incidir en aprender inglés lleva como metalengüaje que no es importante saber el castellano, como si todos fueran grandes líderes reunidos en la casa blanca americana constantemente: la gente se lo cree, y actúa de tal modo, en su supina ignorancia.

Todo es una estrategia, obviamente: a nadie extrañará que la constitución “que ellos se han dado a sí mismos” seguramente se redactó en alguna universidad yanki y tuvo la aprobación de los grupos de fuerza del mundo, que no son la cia, obvio; que los elementos del debate político son de una vacuidad que ni los palurdos, y que la “ingeniería social” tan sólo conlleva el llevar las cosas a un punto de no retorno en el cual lo que hay detrás es hacer que las encuestas den como necesidad cualquier estupidez que se nos ocurra y modificar los criterios, por encima de todo, además, con descojono: el autodenominado grupo de presión del sobrinísimo aberra a Museros y al Embajador, a Seneka, a cualquiera que piensa por sus bandazos desde el no al aborto al sí a la vida, pasando por “es un mal menor” y apoyado, siempre, real o ficticiamente por algún jerarca católico.

(P.S.) El olvidar a Orisson me hace ver que se ha caído un párrafo entero del escrito original. Esos cuatro, y yo por extensión, hemos sido marcados a fuego en los sanedrines del pp y los sabedrines de los aduladores del pp enramándonos como “Club Museros” de lo cual me enteré porque así nos atacaban en las páginas de infocatóloca. (no es un error) Nos atacan por todas partes, utilizan peones y ¡oh sorpresa! hasta las denuncias (anónimas por supuesto) de nuestros grupos y páginas de facebook.

No puedo hablar demasiado de ellos, les conozco de leerlos, pero es un honor que me pongan con gente tan valiente de haberse atrevido contra los que presuntamente les debían dar cobijo: de su valentía, doy fe.

Nunca leo ni escribo en infocatólica, como sabe cualquier lector yo soy ateo, pero ser de ese club significa que nos consideran más de lo que ellos hacen ver.

Si hay un movimiento ciudadano en España de “control” y definición del poder y su fin, ese se verá en la blogosfera, una vez fracasado el intento de interconomía de ser el pepito grillo bueno del pp y el fallo enorme de Losantos y su gente por querer ganar las elecciones a la Casa Blanca y formarse en un grupo de presión: sí son un grupo de presión, imagino, conforme a la dinámica y uso americano: esto, es España, y la política es mirando a Góngora, El Cid y Leónidas, no teniendo como referentes a Reagan o a los bostonianos.

Juegan a ser los dos partidos americanos en los términos americanos, como si fueran granjeros de Wisconsin, y la  imagen real es la del paleto oficial de los Simpson, Cletus; intentando parecer americanos guais de la muerte, hablando inglés entre ellos y adscribiéndose a tendencias políticas fantasmas que sólo esconden una capacidad graciosa de análisis del capitalismo financiero, y nada más; pero entran a lo esencial: el juego en los términos de vacuidad necesarios tan sólo para vender humo, siendo las elecciones realmente a ver quien es miss mundo, de dos facciones que gane una aunque en todo son lo mismo “la sostenibilidad del sistema” lo que no dicen es de quien, porque ellos mismos lo ignoran, e ignoran que lo ignoran, y así de ignorancia en ignorancia acaban con las personas de la manera que sea “por un bien mayor, que es el sostenimiento del sistema” y se quedan tan orondos.

Juegan a ingenierías sociales, y les daré un dato: lo del aborto y el follón que montan y su manera de darse importancia ya está escrito: es varios capítulos de “El ala oeste de la Casa Blanca” serie a la cual todos juegan, copiando actitudes, posses y demás, alharacas, teatreros, inmaduros, idiotas.

Un país en manos de peleles, petimetres y panolis.

3 comentarios:

Orisson dijo...

Muchas gracias por la mención. ¡Ah, no! ¡que no me has mencionado! Malaje...

Un saludo

Embajador en el Infierno dijo...

Muchas gracias por la mención

Ignacio dijo...

Tienes razón, y ha sido un fallo mío terrible porque si estabas en la lista de los considerados, los únicos, la verdad se ha caído todo un párrafo: el fallo ha sido mio, y me sirve de recordatorio; ahora amplío.