domingo, 5 de diciembre de 2010

El porte del transporte

Uno de los referentes políticos que tuve es el Príncipe Kropotkin; en una de sus obras escribe que aprendió lo que era el señorío y la nobleza viajando en los vagones de tercera en España: ya sabía el cual era el poder real del transporte y las comunicaciones, no hacía falta que Allende se autoinmolara convocándose una autohuelga de transportes para acabar él en la picota; es lo que tiene agitar las aguas: que si las olas se desmadran, te arrasan.

La Reina Amidala se alarma  cuando es consciente de que la federación de comercio les ha cortado las comunicaciones con el exterior, con un bloqueo "Sólo puede significar una invasión” le dice al canciller; y así es.

La evidente decadencia del pp y su indefinición absoluta –son cualquier cosa menos ser de derechas- su carencia de ideas, acción, o ideología no son sino la certificación de la muerte del sistema sátrapa abominable y soez, obsceno e inmundo: el pp no es por sí mismo, sino que es por la existencia del psoe; no aplican nada, tan sólo “pasan a limpio” lo que hace el psoe, y vuelta a empezar con la ingeniería social en afán de obtener un hombre nuevo que casualmente cada día más se parece a un cromagnon gilipollas; no obstante, siguen en la suya, porque saben que son los poseedores de la verdad absoluta, son progres, ergo son más que los demás, y mirad si son humildes que nos permiten ser gobernados por ellos.

Pero esto no da para mas: la idiocia del pp no es sino el reflejo de la carencia absoluta: no pueden decir nada contra su oponente, porque el otro ya está agotado en sí mismo.

En la muerte del sistema hay que ser cauto, y sigilosos: morirán matando, como evidencia la estratagema de poner en la picota a los controladores, como paradigma del mal: ganan mucho dinero, ergo son los malos. Con esta apelación a la envidia y excitando los más bajos instintos de la gente, ya tienen un objetivo.

Pero ahí está la evidencia de la decadencia: en el poder de movilización.

Las multitudes furiosas con palos y antorchas pareció que “iban solas” cuando la “guerra de Irak” el prestige y demás zarandajas; luego con el once eme ya hubieron de esforzarse un poco más; con la prehuelga general y la huelga general convocada por los sindicatos del régimen se vio con pasmosa evidencia que no movilizan ni a sus propios paniaguados, nulo poder de convocatoria: en la más sacrosanta tradición de la izquierda, buscan una multitud, y ahí la lían, aprovechan cualquier situación con multitudes para convertirlas en multitudes furiosas con palos, y antorchas. Y la gente de momento responde, en el momento de indignación, pero no tardan ni tardarán en reflexionar: demasiado evidente es que esto de AENA y los controladores forma parte de la venta que se fraguó en la Moncloaca cuando la reunión del líder carismático con los empresarios.

Ya no moviliza a nadie la izquierda; y eso, desmonta de paso al pp, sindicatos y demás: el sistema ha muerto, mientras funcione por inercia, morirá matando, eso, seguro. Y con crueldad.

Menos soluciones, y mas principios: en habiendo principios, las soluciones surgen por sí mismas.

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Pre scriptum: más abajo, en el 2 de diciembre, puse:

El panorama de futuro es ese, y si es necesario aplicar un “revulsivo” a las masas, no importa liar otro once eme o lo que haga falta que se les ocurra, visto que el cuento de que los asesinos aliados abandonan las armas no convencerá a nadie.

Y no es que yo sea vidente, es que estos son demasiado evidentes, demasiado predecibles, demasiado.

1 comentario:

Elena Lechuga dijo...

Con ésto me quedo:
"Y no es que yo sea vidente, es que estos son demasiado evidentes, demasiado predecibles, demasiado."
y qué miedito dá