martes, 23 de noviembre de 2010

¿Y ahora que?

Ya han soliviantado a todo el mundo, lo han hundido todo, han destrozado vidas y haciendas, han matado hasta su propia justificación, no política, sino de su propia vida, han destrozado a sus hijos, son la primera generación en la historia de la humanidad que deja menos herencia de la recibida, son zafios, patanes, ágrafos, memos, incultos, pero sobre todo soberbios y ensoberbecidos hijos de mamá mimados y cretinos, pijos hasta decir basta e impresentables por doquier: están insertados como garrapatas todos al presupuesto eso sí: esto ha sido este postfranquismo, la progrez: ¿y ahora que? porque  morirán matando, o mejor haciendo que otros maten o mueran.

La progrez ha muerto por todas partes: el que no lo quiera ver o aun cobra o es esclavo moral.

3 comentarios:

Interruptor dijo...

El problema que nos queda es que España está plagada de subvencionados y de esclavos morales (más bien amorales) que aún tendremos que sufrir durante mucho tiempo. Creo que ya no estaremos aquí, ni tú ni yo, cuando España se libre de la progrHez. Sólo nos queda una esperanza de verlo con nuestros ojos, y es que en Europa se den cuanta de que la ONU no sirve más que para mantener progres y que le echen la llave, que la progrHez europea se hunda definitivamente y que en su caída arrastre a la nuestra. Pero sospecho que eso tardará demasiado.

Gonzalo dijo...

Las garrapatas se quitan fumigando a fondo todo lo fumigable.

Herel dijo...

Sería todo más fácil si el mundo estuviera dividido en pequeñas tribus, así los líderes corruptos no tendrían ni tanto que robar, ni tanto poder que ganar, ni un escudo tan grande de "comprados", ni dónde esconderse de la ira de los de abajo ante sus desfachateces.

En éste y otro mensaje recientes veo una ristra de insultos (calificativos merecidos por otra parte) de puro desahogo.
Somos muy pequeños para la escala en la que se mueve el poder, y sólo podemos hacer eso, gritar, y agitar palos contra torres blindadas de acero.
A ellos no les afecta, y eso es muy cabreante.