martes, 21 de septiembre de 2010

El negro legendario

Mujeres.

- Las mujeres en España nunca han perdido el apellido al casarse; de todo lo demás que resulta ahora tan “machista” resulta que estaban igual,  o mucho mejor que en el resto del mundo.

Colonias.

-La mejor, Varón Dandy. España no tuvo colonias y por tanto ningún problema con ellas; trató a todos los territorios ahora de habla hispana y sus posesiones de ultramar como provincias españolas, o como autonomías actuales.

La Inquisición Española.

- Establecieron el sistema de proceso jurídico tal y como se usa ahora, sólo que entonces todos los reos tenían garantías, no como ahora; reformaron la estructura de la iglesia católica haciéndola espiritual y enfocada a la piedad; algún desmán se hizo, pero nada de lo que oiréis por ahí: lo de las brujas y demás es cosa de puritanos, hugonotes y demás.

Esclavitud.

-España en pleno, y desde dentro de la iglesia católica se opusieron fervientemente a que una panda de desalmados hicieran esclavos en tierra española: desde Francisco de Vitoria, pasando por Luis Vives, Las Casas,  Cisneros, Torquemada, Carranza, y todas las cabezas de la iglesia católica en España, se opusieron a la élite de la nobleza del momento y la presión de los países esclavistas y España no tuvo esclavos jamás, nunca.

Pues en base a gente que le quita el apellido a las mujeres –gabachos y sajones- justo los mismos países que tuvieron colonias y traficaron con esclavos y consideraron a las personas de las colonias como animales, por tanto, elaboran la leyenda negra de España,  que ahora la progrez asume propia, por ignorancia y haraganería en general: basta con estudiar un poco.

Pero la maledicencia en estos y en todos los tiempos brilla más que la verdad:  tiempos rotundos, días recios, gente infame, la idiotez sublimada.

Pero la maledicencia hace más daño que enfrentarse a la verdad.

2 comentarios:

Seneka dijo...

Uyuyuyuyuy ... veo que recaes en el lado oscuro. Le recordaré a tu médico de familia (¿se dice así ahora, no?) que te recete otro cartón de progrepensina.

Elena Lechuga dijo...

Menos mal; coherencia y criterio con base científica. ¡Qué falta hacen textos y comentarios como éste!
Un abrazo