sábado, 25 de septiembre de 2010

El arte y este tiempo

Que Dalí asumiera su condición sólo habla de su honestidad; en vez de escudarse en la corrección política, simplemente era un artista y ganaba dinero con ello: El imbécil de Picasso en vez de asumir su fracaso se ahormó al dictador de turno para poder ya que no ser artista, ser encumbrado por el sistema de tal dictadura: menudo amargado. La propaganda entonces actuó en dos direcciones: magnificando las estupideces de Picasso, e intentando ningunear a Dalí “es un gran dibujante, pero no es pintor” y ahí andan, encima se encuentran orgullosos diciendo tal tontería.

Triunfó Dalí en Nueva York; era un pintor “burgués” y por tanto denostado, triunfó en Nueva York porque Peggy Guggenheim entre otros se pegaban por tener sus cuadros; y los mismos que ninguneaban a Dalí ahora babean porque en Bilbado hay un Guggenheim: nunca asumen su fracaso, nunca tienen un éxito, nunca han hecho nada más que difamar: la progrez.

En su lógica confusa saben la verdad de las cosas, de absolutamente todas, y por tanto, también del arte: incapaces de valorarlo o de tener un criterio propio se asumieron al estado hasta medrar y favorecer así al amiguismo. De ese modo, se llenan los museos de mierda de siete colores de los amigos del gerifalte y jerifalta en cuestión, obras que nada valen y se pagan a precio de oro, pero ante la cual la gente calla porque temen quedar de incultos.

Sí han conseguido algo: si nadie se esfuerza (el dinero también exige esfuerzo) en comprar una obra de arte, el arte se acaba, y no es sino un reflejo de la vanidad de la satrapía política: no hay arte de los países comunistas; desde hace treinta años, no hay arte en Europa: hay vividores arrimados a la satrapía que cuelgan en los museos lo que no valdrá ni para quemarlo, pero se dan la gran vidorra: por supuesto, la universidad y todos los enteraos del asunto, loan tales iniciativas y demás memeces siempre que pueden, esperando que les aprueben la siguiente beca y les otorguen la subvención mientras se engolan, pomposos.

La literatura está en la red; el arte escondido en pocos y ninguneados artistas, y el cine donde se hace es trémulo; ahora lo mejor que se hace en cine son series de tv; pocas películas se hacen dignas de ser consideradas, y el cambio de era está deviniendo en un magma de confusión para que medren los ígnaros, vividores y caraduras, que no los artistas ni la verdad.

1 comentario:

Elena Lechuga dijo...

Bravo.
Lo que siempre me ha parecido curioso de Dalí, y lo que no termino de asimilar; es cómo su forma de entender la vida que suele acompañarase de un carácter atormentado, en este caso tenía una faz tan vitalista. Carácter complejo donde los haya, despues de muchos debates me he quedado con dos posibles explicaciones que se pueden entretejer. La primera es la más básica y no por ello menos real; la catarsis que supone para muchas personas el encontrar un medio (artístico o no) para poner fuera los "demonios" internos. La segunda tiene que ver con explicaciones más psicologicistas (como su carácter epileptoide).
Desde luego, faltan Dalís públicos actualmente, pero coincidiendo con su tesis; faltan personas con la individualidad suficientes para decir quiénes son.
Un saludo.