lunes, 14 de junio de 2010

17 años de cárcel y 23 tomos del periodo español del proceso.

Bartolomé Carranza nace en 1503 en Miranda de Arga; entra en la orden de Santo Domingo con 16 años y en 1539 alcanza el magisterio teológico en Roma.

En la hambruna de Castilla de 1540 se destaca por su caridad; se le nombra consultor de la inquisición en Valladolid, también es consejero en asuntos de la inquisición general y censor de libros de teología. En el auto de fe de Francisco de San Román actuó de consultor y de predicador.

En 1542 el presidente y consejo de las indias lo postulan para arzobispo de Cuzco, la silla más rica de toda América. Carranza lo rechazó, aunque era una gracia imperial. Intervino Fray Bartolomé de Las Casas y llegó a porfiar con Carranza, pero no aceptó.

El emperador  le envía al Concilio de Trento con Domingo de Soto y el doctor Velasco como doctores imperiales.

En 1548 Carlos I y Felipe II lo consideran para elegir confesor para Carlos I: se excusó conociendo su “insuficiencia para cosa de tanto cargo y obligación

En 1551 el emperador propone a Fray Bartolomé para la Sede de Canarias. También lo rechaza.

Marcha a Inglaterra con Felipe II para la restauración católica inglesa. Va a Flandes en julio de 1557; en la primavera de 1558 acepta el Arzobispado de Toledo.

El 24 de junio zarpa de Namur. Llega a Laredo el 1 de agosto. Llega a Valladolid la antevíspera de la Asunción.

Portador de “secretísimos” mensajes de Felipe II para su padre el Emperador, Carranza traía además normas precisas de actuación contra los tortuosos modos de penetración en España por parte de los luteranos que él mismo descubriera en Flandes “junto muchas veces por mandado de la señora princesa de Portugal con los del consejo de estado para tratar del remedio que era necesario poner contra los herejes

Exactamente una semana antes, el 8 de agosto, la princesa Doña Juana instigada por Valdés pone en guardia al emperador contra Carranza.

Carranza no ignoraba que su nombre se encuentra revuelto con los apresados de Valladolid, e intenta tratar el tema con Valdés. Pero este ni habla.

Valdés afirmaba que “no había nada de sustancia” contra Carranza.

Mientras pasa esto está declarando Fray Domingo de Rojas, discípulo del Arzobispo, y hasta la inquisición lo riñe por entrar en paradojas.

Carranza se consagra en Bruselas el 27 de febrero de 1558. Llega a Valladolid a mediados de agosto, víspera de la Asunción (14 de agosto); según Juan Vázquez, el 13.

Visitó habitualmente a la princesa Doña Juana, gobernadora del reino, para comunicarle secretos de Estado que traía de parte de Felipe II, y tomó parte en los consejos de estado y de la inquisición para dar cuenta de importantes asuntos; ya estaba bullendo Valladolid con el asunto de los luteranos apresados; el emperador exigía a la princesa rigor y prontitud en el castigo.

Días antes de la llegada de Carranza a Valladolid, la princesa Doña Juana, por encargo del Inquisidor general D. Fernando de Valdés, Arzobispo de Sevilla, comunicaba al emperador en un billete autógrafo añadido a su carta “olvídóseme decir a vuestra majestad que el arzobispo de Sevilla me dijo que avisase a vuestra majestad de que estos luteranos decían algunas cosas del de Toledo, y que vuestra majestad estuviese recatado con el cuando fuese. Hasta ahora no hay nada de sustancia…”

Esta noticia pudo influir en el ánimo del emperador y quizá es posterior a la misma el comentario del emperador a la provisión de Toledo en la persona de Carranza.

Según Carranza, entró en Valladolid vigilia de nuestra señora de agosto, tratando con la princesa de Portugal del remedio que había que poner contra los herejes de Sevilla y Valladolid, y otros asuntos de Indias.

Comunica al Inquisidor General Valdés y al consejo de la Inquisición las diligencias que juntamente con D. Francisco de Castilla Había hecho en Flandes. Barruntando el tema del catecismo, sacó el tema en conversación con Valdés, pero se estrelló con el mutismo y reserva del Arzobispo de Sevilla.

Carlos I tenía impaciencia por ver a Carranza, y le manda recado con Garcilaso; lo retrasa el adelantamiento de Cazorla. Mientras tanto Carlos I empeora. Carranza se disponía a llegar a Yuste, en tanto la reina de Hungría escribe dos cartas a Felipe II respondiendo a su invitación de ir a los países bajos; en la primera se niega, en la segunda acepta.

La gravedad de Carlos I hace casi inútil la visita de Carranza En vez de tratar del paso de la reina de Hungría a Flandes, sería testigo y ayuda del paso a la eternidad. Lo cual posteriormente también le acarrearía problemas.

4 comentarios:

pcbcarp dijo...

¿Nos vas a narrar el proceso de Carranza? Lo digo porque es interesantísimo y definitorio de toda una época.

Ignacio dijo...

llevo dias en ello

Dhavar dijo...

Ignacio:

Preguntas(de un sincero ignorante):Qué tiene de relevante la figura de carranza? Tras leer este apretado resumen veo una intriga religiosa -política más, como tantas otras, y además interna a la facción católica/trentina.
Sin duda era un hombre singular, que rechaza varias veces nombramientos imperiales y no pierde el favor imperial. ¿es entonces su caso el de la figura demasiado pura para los manejos del mundo?Esos casos son emocionantes, pero poco instructivos quizá.
No desvelas cúales fueron las razones de sus enemigos - no los pretextos de ser demasiado comprensivo con los luteranos¿lo era en verdad?.
En fin, son varias preguntas, pero es una sola en realidad.

Ignacio dijo...

Perdió el favor de Felipe II; era el Primado de España: despues dell Papa,el, y se comió ese proceso: es exactamente un calco de lo que ahora sucede en España, además de la relevancia histórica de la inquisición católica, y su importancia en la historia de España: modificó muchisimas cosas, importantes, por ejemploo lo de la esclavitud fue un contubernio Las Casas/Carranza; y no es una cuesti`´on normal como las que van por ahí, en ese momento que había acabado Trento hacía nada, cambió el rigor de la histori; hay mas posts, quisiera dar el panorama a observar, simplemente.