miércoles, 26 de mayo de 2010

El estado del bienestar

Una obra con ingeniero, arquitecto, dos aparejadores y doscientos obreros.
Un hombre un voto: por aplastante realidad la obra es dirigida por el obrero más elegido.
Se empieza poco a poco y al final se cambian planos, estructuras, configuraciones, detalles estética y cualquier cosa hecha por el equipo anterior por el mero hecho de haber sido hecha antes de la democracia.
Como la democracia es guai y es el mejor sistema, no se puede cambiar a otro porque la mayoría decide que la democracia es lo mejor.
No hay alternativa; de ese modo todo se conforma por democracia. La enseñanza se democratiza, de manera que las cátedras lo son de albañilismo, albañilismo avanzado, y argamasa. La medida democrática de la educación cierra todo con el peonaje como medida de todas las cosas: cualquiera que proponga otra, es apartado de todo. Menos de pagar la obra, que no avanza pero cada día es más cara.
Así la ingeniería y la arquitectura son re-pensadas prospectadas y actualizadas: se Supera la fase anterior, de manera que el alto albañilismo es lo más que se puede ascender socialmente.
Lo más elevado en los estudios es todo aquello relacionado con el ladrillo, la dimensión del agujero del ladrillo, la compactación del hormigón y el uso de la paleta. Cada vez más catedráticos de educación para la albañilería.
Entonces, el arquitecto se elige democráticamente por temporada, así como el ingeniero, y los aparejadores: como nadie es más que nadie, la obra no hay manera de que avance, y cada vez es un empaste más feo, pero es democrático.
Cójase el razonamiento y alárguese hasta donde os de la gana o vuestra capacidad intelectual: es imposible que la obra jamás sea acabada, presentable o agradable a la vista. Nunca se supera el albañilismo, es un círculo cerrado en sí mismo, que se autojustifica porque la mayoría es democrática.
Y ale, ya podéis también empezar a llamarme facha.

3 comentarios:

Gonzalo dijo...

¡Facha!

:-D

Seneka dijo...

A la par que se cambian planos y estructuras, se derriban los pilares preexistentes y se dinamitan los cimientos ya construidos.

Se dirá que no encajan con los planes nuevos, pero la realidad es que si no se destruyen permanecerán como un dedo acusador contra la obra de los neoarquitectos.

PD: ¡Facha!

Interruptor dijo...

Yo soy facha, tú eres facha, él es facha.
Nosotros somos fachas, vosotros sois fachas, ellos son fachas.
Pues se deja conjugar la cosa esta.

El problema no es que todo sea democrático, el problema es que todos se creen que democracia es elegir entre todos al inepto más majo y luego dejar que éste haga lo que le salga de los genitales. Que busquen algo sobre la antigua Grecia y a lo mejor aprenden algo sobre democracia.

Y cuando digo esto, siempre hay alguien que me llama facha.