sábado, 13 de marzo de 2010

El principio de conservación de la melancolía

En el instituto de tecnología de Massachusetts un elemento hizo una especie de congreso: dada una isla, con accesos por tierra, mar y aire y tal capacidad de acceso; con una determinada capacidad de espacio y una población sobredimensionada para el espacio definido; con cierta determinada “capacidad de carga” y descarga por los accesos, cuanta gente podría vivir allí.

A determinado nivel universitario, quiero suponer que todos estudiaron el problema: no acertó nadie.

La isla era Manhattan, y con el sistema de comunicaciones establecido a todos los niveles era imposible que aquella gente viviera allí: viven allí, a pesar de los análisis científicos. A posteriori, todo es explicable; a priori, prácticamente la vida es imposible: y puedo jurar que hay días que sale el sol ¡impunemente!

La vida es autopoiética; la vida es imprevisible, la vida es, y en su medida demuestra a cada avance que el único rigor aceptable es el de la propia vida; y por mucho que queramos comprenderla, toda ciencia trascendiendo, se nos escapa: dicen en Parque Jurásico que hay dos tipos de gente: los que quieren ser astrónomos, y los que quieren ser astronautas.

Ha llegado el momento en el cual astrónomos y astronautas vamos contando por la blogosfera nuestro avatar (que no es una película, es como se llama el tránsito del hombre por su vida) y un momento en el cual empiezan a ser primero vacunados y luego desactivados, todos los mecanismos de propaganda elaborados en el siglo XX y que tantos éxitos han dado: lo que yo piense, otro hombre lo descifra, siempre: es el principio de Sherlock Holmes; lo que yo escriba, antes o después lo oiremos en tertulias de radios y tv: es el principio de La galaxia: es una condición, como todas: es autopoiético, como todo: es divertido, simplemente.

Es un momento de la historia en el cual se ponen a prueba todas las afirmaciones reales: por supuesto, no pidáis que nadie haya leído a Santo Tomás, o tan siquiera los bonitos libros de Ratzinger: simplemente se funciona a golpe de “intuición” por la secta, la chica que nos queramos ligar o el bar donde queremos ser admitidos: todo vale en esos casos, siempre y cuando el mecanismo del lugar nos admita: si discutes cualquiera de los parámetros de función, estás desactivado: nadie verá si hay razones o no o si hay motivos o bases de estudio: simplemente, lo importante es estar adscrito, o no: lo demás accesorio.

Lo importante es la cosmética de la que te revistas, no si hay detrás un corpus de estudio y reflexión o tan sólo una decisión aleatoria: nadie asume que como humanos todos somos falibles; nadie asume ni asumirá jamás que el otro puede ser que tenga razón: nadie asume ni por exceso de alcohol un error. Nadie asume en ningún aspecto que yo necesito que haya otro para yo saberme vivo; vivimos bajo el principio universal de la soberbia: sea yo, hágase el mundo.

Estamos en fallas que son la fiesta de España: no hay más raíz ni más elementos culturales en ningún sitio: no es casual: España es como las fallas: te levantan muy alto, sólo para ver mejor como ardes.

Somos capaces de elaborar lo mas sublime tan sólo para pegarle fuego: somos España.

7 comentarios:

Pfunes dijo...

"España es como las fallas: te levantan muy alto, sólo para ver mejor como ardes.

Somos capaces de elaborar lo mas sublime tan sólo para pegarle fuego: somos España."

¡Qué pocas palabras bastan para definir a esta España cainita que fue capaz de organizar exequias a grandes generales y estadistas cuando aún estaban en vida sólo para demostrar que habían caído en desgracia!

Y por suerte o por desgracia, la imprenta, la televisión e internet han permitido difundir información y datos a todos los niveles, pero al igual que antes, hay que saber diferenciar entre la mera acumulación de datos y la generación de información a partir de los mismos. Eso último sigue siendo la gran asignatura pendiente del buena parte del género humano.

Un saludo.

Ignacio dijo...

Gracias.

El diablillo dijo...

Sublime. ¿Me permites reproducirlo en mi blog citando la procedencia? gracias

Ignacio dijo...

Faltaría mas; muchas gracias

Fran dijo...

Dos palabras im-presionante jejejeje. España es otro mundo completamente diferente. Spanish is different. Fiesta, marujeo y toros.

Schuster dijo...

Bravo.

Ignacio dijo...

Gracias