miércoles, 10 de febrero de 2010

Time, ¿what’s time?

La luz nítida de febrero ya preludia una primavera atroz: todas las luminarias encendidas para una primavera agreste y feraz: el sol de nuestra infancia nos viene alumbrar un presente atronador en su estúpida y ciega cerrazón alumbrada en noches de odios y envidias más que en epifanías del conocimiento: mientras algunos estudiábamos y nos esforzábamos por ser mejores (esforzándose hasta el exceso, rompiéndose en el tráfago, acostumbrándose al exceso como forma) la sección renovada del frente de juventudes se emperraban en su estúpida consideración de la envidia como forma y el resentimiento como epifonema: no es que no supieran relacionarse con mujeres o ligar, es que la mujer estaba oprimida y había que liberarla: lo refleja muy bien la vida de Brian

¿te violó?

si bueno, al principio, sólo un poquito

Necesitan víctimas para sentirse superhéroes y si no existen las crean: el siguiente paso es crear las leyes para crear a los malos, y así funciona.

Vehementemente argumentaban acerca de la exigua pensión de una ex mujer de un protofamoso: pregunté porqué había que dar pensión a las ex ¿acaso es el pago por los servicios prestados? ya imposible parar la acelerada argumentación feminista, sólo quedaba llamarme machista, pero es lo más degradante para una persona: el sistema judicial las argumenta y justifica para cobrar por los servicios prestados, eso, es ser puta. Y no es otra la palabra; luego, a manipular e utilizar los hijos porque esencialmente son objetos y por tanto no reconocen a la persona sino que son objetos para mi uso, y disfrute; porque yo lo valgo: el razonamiento siempre es impecable “estoy en mi derecho” y la ley les ampara y de este modo se establece como norma lo que no es sino una aberración.

De aberración en aberración, los hijos son tratados objetualmente, y no como personas: el sistema de educación no existe, es un sistema de domesticación en la cual la dignidad del ser humano ha sido proscrita, tan sólo son el argumento para justificar vidas y sueldos, simplemente.

Pero esforzarse y ser humilde, está penado: la sociedad te machacará; déjate llevar por la ola, no destaques: que no se te note, búscate un buen enchufe: de este execrable modo la administración en toda sus categorías está trufada de progres inanes y mayormente ágrafos: que haya alguien que sepa leer y escribir es extraño; no busquéis a nadie con cultura.

No; en la universidad tampoco: se han encerrado en su constructo paranoico de una realidad que se justifica en sí misma por sus propios mecanismos y el conocimiento y la excelencia están proscritos.

La sanidad es un vertedero de inopia: simplemente vestir el traje justificar el sueldo y vengan cadáveres; aquí se le da forma legal al desprecio a la persona; la seguridad de las personas está en cualquier parte, pero en ningún mecanismo del estado: la policía está para servir a la satrapía dominante y no para atender la necesidad del ciudadano.

Con este magma, el partido único y el sindicato vertical, aunque desgajados en dos ramas, nada tienen que añadir: dejan que la rueda ruede pensando que por inercia las cosas serán esa realidad que quieren que sea: pero en sus caras se ve ya la huella del inconsciente revelador y acusador, se les nota el mal en sus caras, cosa que nunca han ocultado: machacarán a quien sea que destaque, jamás reconocerán virtud ajena o excelencia fuera del rango burocrático: es la manera de que este sistema banal e inepto se perpetúe.

Es la manera en que la socialdemocracia ha llegado a su máxima entropía y ya no da más de si, es la manera en la cual el sistema ha sido superado por las personas y el hedor político tan sólo molesta a las personas, y la crisis que dicen financiera tan sólo es el reflejo de esa satrapía gobernante frenando el crecimiento personal de cada uno y por tanto el crecimiento social, que no tiene nada que ver con el dinero ¿cuanto costó el neolítico? El Padre Jofre en Valencia inventó los psiquiátricos; la educación la inventó la iglesia católica, los ordenadores son cosas de estudiantes sin dinero: ahora para cualquier memez se dilapidan ingentes cantidades de dinero, siempre y cuando sean para una memez políticamente correcta; cualquier estudio que aporte algo, cualquier cosa que sea válida es esencialmente proscrita: la necesidad del sistema es su propia sustentación su “sostenibilidad”  se trata de que la nueva burguesía enriquecida anómalamente, esta nueva hez de nobleza medieval ridícula no pierdan ni sus privilegios, ni su dinero: eso es lo único a sostener, eso, es insostenible, eso se ha caído ya y en el estrépito están arrastrando todo lo que pueden: que gentuza, que hez, que mierda.

Ahora siguen demostrando: Obama, cuyas orejas dejan pequeñas al príncipe eterno de Inglaterra; Rajoy, que no hará nada porque está esperando el turno, que así lo han establecido; zp, en su infancia cerebral de retrasado:

en el cole:

es que el maestro me tiene manía.

En el ejército:

Todos llevan el paso cambiado menos mi chico.

En la realidad:

Hay una conspiración contra zp.

Y en este mundo y a ese nivel quieren llevar a todos; cuando la red ya ha proyectado la vida más allá de las restricciones ridículas de tiempo y espacio que quieren imponer y la gente ya se informa más allá de los mecanismos de propaganda que quieren que sean inmutables y obligatorios: ya no pueden parar esta oleada, aunque en el intento harán todo el daño que puedan.

Con Los Ángeles llovido, Deckard comprende que el error es el sistema, entregado a todos los pecados capitales y persiguiendo a las virtudes; la sociedad no vale la pena del esfuerzo de nadie, tan sólo hay que cauterizarse de ella, y a ser posible liberar a la humanidad de toda esta satrapía abominable, que intentarán todo para justificar su vida, y esto está cambiando, aunque ellos, no se dan cuenta, ya están en el muladar de la historia, en los suburbios de la estupidez, en los aledaños de la realidad: harán mucho daño, y costará tiempo, pero esto, se acabó.

1 comentario:

Seneka dijo...

Más que "se acabó" cabría decir que nació muerto. Pero ... ¡leche! la de vidas que se están llevando por delante.

Y, por su puesto ... yo, individuo que soy, no tengo la culpa de nada.