viernes, 31 de julio de 2009

El que vale, vale

El que vale, vale, y el que no, mártir del Japón: eso es el original del dicho habitual. San Francisco Javier, segundón de segundones y encantado de serlo asumiendo su condición, marchó a evangelizar el Japón. Luego hubo episodios gloriosos, como cuando se obligó a abjurar del catolicismo a todos los funcionarios del mikado: como no encontraban una fórmula lo suficientemente expeditiva, se les hizo abjurar del catolicismo con una fórmula de un funcionario imperial: “juro por Dios padre, hijo y espíritu santo que abandono el catolicismo…..” y ale, todos a negar el catolicismo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Parece un ejercicio literario, pero es historia en estado puro, cuando tenga la referencia a mano os la pondré si eso. Los Jesuitas (aquello eran jesuitas, aquello eran curas) trajeron a la civilización el Tao te Kin, el I Chin y demás artefactos culturales que se asumieron a la propia cultura, aunque la progrez se lo apropie como negación del catolicismo, forman parte de los libros sagrados: leyendo los libros sagrados se accede a la percepción de la naturaleza de la cultura, y no a ese mandarinato al que nos quieren someter: últimamente me siento muy aldea gala.

Mandarines, porque aquí todos acceden al mandarinato y no hay la suficiente memoria histórica para ser la señorita  del abanico (paseando por el fresco rio) y ser objeto de deseo y atención: aquí todos mandarines, todas mandarinas o todos accediendo a los rangos del mandarinato: sea político, sea universitario, sea el que sea: se establece un mandarinato en cada momento y a cada ocasión para poder cumplir la taxonomía y acceder a la escala que te dará acceso a ser mandarín de ti mismo: y en ello andamos, nadie es senshei ni nadie es libre; todos accediendo a una escala de rangos ceremoniales confusos para poder ser mandarines: sea de la comunicación, sea de lo que sea, todos quieren ser mandarines, y lo que es peor; todos buscan caudillos y ser acaudillados, y aquí ya ninguno de los que se postulan vale, ninguno de los que vale se postula.

Segundones que no asumen su condición, paranoias delirantes compartidas, mandarines y escalas jerárquicas que solo se justifican en si mismas y en la vanidad, esto es lo que conforma España hoy. Y ha de llegar Septiembre: será el auténtico otoño caliente.

El hombre del saco se paseaba por Sabadell aterrando madres y jugando con niños: Ignacio, que vien de ignis faciam o hacedor del fuego, y que eligió San Ignacio cuando entró en religión, dejó de llamarse Íñigo. Hoy es San Dhavar y el acontecimiento nebular geminado intragalaxias, con festejos klingor: no es San Osaka, que el chico aun no ha hecho el mandarinato, y le falta la hache, pero todo se andará en volviendo a traspasar los black holes into de the dwarf nebula.

No es casual que hayan decretado que hoy es el día del Orgasmo, como aporta Luri a la onomástica: el que no se llame Ignacio, que se joda.

3 comentarios:

Dhavar dijo...

Felicidades.Hoy le contaba a mi hijo pequeño, que también se llama Ignacio, la historia del de Loyola, y cómo llegaron hasta la China y la India,etc.Respuesta:¡Qué tío!
Hay un libro formidable sobre la Orden, "El poder y los secretos de los Jesuitas", de Rene Fulöp Miller, editado en español en 1940, donde detalla las hazañas de esos tipos.Parece una novela inverosímil, fueron la élite del mundo.
Y sí, es una desgracia como otra cualquiera no llamarse Ignacio.

Peggy dijo...

Pues Sr de la Galaxia haré una excepción y hoy le llamare Ignacio....por su Santo Patrón ...:)

o s a k a dijo...

con el debido retraso, feliz San Ignacio a los los premiados

n a c o
estánlocosestosromanos