martes, 3 de febrero de 2009

Ciberdelia

El asunto esencial ahora es coger nuestro idioma y enriquecerlo; y si no, al menos no empobrecerlo; y llamar a las cosas por su nombre sin miedo ni escándalo; será la manera de entender mejor lo que la vida depara.

Las reuniones de los estados generales se hacían en una iglesia. De la falacia denominada Revolución Francesa, entre otras lindezas tenemos la derecha y la izquierda: según la posición que adoptaban respecto al evangelio en esas reuniones quedó para la historia esa definición. Falaz, como esa época, infame como ella, inútil y dilapidadora, como la historia manda.

De California en los setenta nos vienen varias cosas: el LSD, la música electrónica, los ordenadores personales, gracias a Gates, y el rollo guay y ecologista.

Agítese en una coctelera, y si le ponemos de nombre democracia, pongamos dos bandas para aparentar discusión. Sólo que sin siquiera saber de qué hablamos. Ahí estamos.

El gran engaño se hizo ley. Todos los progres y demás jaleantes hablan de los “60” cuando nadie ahí hizo nada; la actividad fue en los setenta; Gates empezó a desarrollar ms dos, la música empezó a ser algo más que el desastre verbenero, aunque los Beatles se empeñaran en ser números uno de todas las verbenas, salió la psicodelia, que no es mas que el frikismo en su paleo época, y salió toda la estética actual, y toda la ética.

Con Gaseosa de ácido eléctrico es posible hacerse una idea, pero la máxima expresión somos nosotros; la máxima fijación a la realidad es ahora, despojado el avance de lujos innecesarios por la pátina del tiempo. Asombra que sea una realidad inventada y hecha a costuras la que vivimos. Es el triunfo funky de los setenta, de mi época, y de nadie más.

Es un repugnante viaje de LSD, mal viaje, mal ácido, y mal subidón.

Pero en algo han triunfado: todo el mundo se cree su realidad inventada, su propia página de código para insertarse en la realidad, como un html mal compilado, de tal manera se configura como universal y absoluta cualquier concepción pequeña y a ser posible arrastrada de la realidad. En vez de utilizar nuestra cultura para asumir nuestra ignorancia, la asquerosa socialdemocracia empequeñeció la educación de las personas, y por tanto se capacidad de acceso a la cultura, con lo cual elaboraron un constructo vital deplorable, pero que funciona .

Lamentable.

Y funciona demasiado sabiamente: cualquiera en éste momento cree que la vida es lo que ve, no lo que hay, cualquiera se cuenta a sí mismo una visión y la da por válida; cualquiera impone su criterio.

La degradación de la cultura no ha sido un proceso Español. Ha sido de todo el occidente, de todo el mundo civilizado, del único mundo real. El proceso del acceso a “lo lúdico” va generando el hecho de hacerlo todo “lúdico” para que la final sólo valga eso; al final lo que no sea así, lo contamos que parezca así y por tanto vamos deformando la realidad.

Todos lo percibimos. Por eso aumentan las enfermedades sociales. Es más fácil pensar que estás enfermo que pensar que la sociedad no es lo que cuenta nadie.

Nadie ve la mentira, sólo vamos intuyendo trazos, porque se ha asentado fuertemente.

La gente cree en una degradación de la naturaleza, que es mentira, la gente cree que vive en democracia, o incluso cree que la mujer está “liberada” incluso que hay pueblos “oprimidos”. Es solo una interpretación traumatizada de la realidad, pero al sistema le ha funcionado para perpetuarse.

Pero ya no queda más recursos: ese sistema se agota por sí mismo.

La búsqueda de una verdad no prefabricada, la visión real del momento en que vives, la percepción lúcida de todo se impone. Por una cuestión muy simple: nuestra clase política es la que mejor evidencia que el buenismo, la tibieza y el compadreo sólo son falacias compartidas. ¿alguien cree que las estupideces de Calvo o de Zaplana son solo de ellos? Son ampliamente compartidas, y justificadas ampliamente.

En USA, poco dados a la tibieza, también se les ha asentado, pero el sistema ha generado su propia vacuna: la estructura de la educación se asienta en privado, con lo cual se reforma y actualiza con rapidez; el sistema económico no pemite que la tibieza sea una ley.

Y así va España. Un subidón de LSD que dura ya treinta años. Como no hay dos dedos de frente, hacemos intelectuales a los del régimen y bajamos el nivel de la educación y de la enseñanza: así, a nadie extraña. Y cuando alguien tiene un titulo se considera culto. El proceso de comunicación “social” al final no es mas que las versiones de la fea tras la verbena: todo era muy malo, porque ella no ligó. La estreñida mental cursi y lela, quiere imponer la verdad a todo el mundo: sea el feminismo, sea el vegetarianismo, sea lo que sea, la cursi lela que jamás llegó a miss nada y cargada de envidias.

Ejemplos, sobran: el imbécil que nunca destacó en nada por más que lo intentó, se hizo progre porque no le quedo más remedio e incardinó su incompetencia en el supremo bien “del partido” ; el nuevo rico ensoberbecido de su propia estupidez, va de dar lecciones de talante,  el niño bien prototipo del ojito de su mamá, como total inepto, lo hicieron estudiar y ser socialmente aceptable hasta el infinito cursi: pero en vez de acabar de encargado de algo, o de portero relamido, lo tenemos de presidente del gobierno. Porque saben que socialmente es lo importante el parecer en cada momento, y así va España.

Los procesos de inmersión cultural son inconscientes; analizables a toro pasado, pero difícilmente predecibles: En España los más conspicuos antiamericanos se pegan por salir en las revistas de Hollywood y hacen lo que sea por triunfar en USA; todo desde un antiamericanismo á la pàge muy de cara a la galería; pero el que no quiere ser artista de Hollywood quiere ser Julio Iglesias, y lo enmascaran en una presunta imagen de desprecio, cuando no lo han conseguido: absolutamente todos.

El proceso de aculturación ha hecho que se valore el flamenco en “círculos” de presuntos cultos (son culticios, más que cultos) a partir de la labor de Paco de Lucía y a partir de que el jazz lo reconociera: se valora lo que tienes cuando en otro sito lo han valorado, es viejo: nunca te comes una rosca, y cuando “pillas” resulta que en cascada todas querían lo que antes ni veían.

Los bárbaros, una vez destrozado lo tan envidiado: la roma Clásica, se empecinaron en “ser” emperadores romanos, a mayor o menor escala. Bárbaros, incluye aquí a los sarracenos; que jamás hicieron nada; tan sólo querer ser los poseedores de lo que otros han hecho; es la envidia, definida por Nietzsche, o el efecto Dunning Kruger.

El proceso de asunción de un sistema cultural ajeno tiene sus ventajas: asumimos el jazz, el cine, la novela negra, pero a la vez en el camino nos vienen cosas malas: no hemos sabido ser suficientemente perspicaces para vacunar eso.

El problema, que ya lo conocemos no es asumir los cambios culturales advinentes, sino cómo deshacernos de la rémora de los bárbaros y sarracenos; y del proceso de dhimmitud tan asentado en la vulgaridad.

Y a la vez nuestro proceso tecnológico en su evolución genera a su vez nuevos procesos culturales, nuevas conductas y nuevas formas creativas; que la ignorancia establecida burocráticamente en las instituciones de la transmisión cultural se empeñan en frenar: vano empeño: la historia ya los ha echado a un lado. No llegan ni a ser reliquias.

Los sistemas de relación ahora son del género epistolar: nada nuevo bajo el sol. Pero la tecnología lo ha sofisticado: mientras podemos hablar por teléfono(que ya no se llama a un sitio, se llama a una persona, eso es lo que la gente no acaba de asumir) mantenemos la comunicación abierta por el MSN; enviamos y recibimos música e informamos de lo que escuchamos y hacemos, y mantenemos múltiples conversaciones en tiempo real por ventanitas de conversaciones privadas; con lo cual las formas de relación están elaborando unas formas de conducta: lo de “ligar” antes implicaba una inmersión en el círculo del ligue para saberse aceptado (o no) y una relación social imbricada en la vida del otro y el otro en la del uno. Ahora la posibilidad de ser de tu a tu, y sólo privadas y sólo íntimas, sin componente social, entrañan el riesgo de la promiscuidad y la mentira, y también la posibilidad del dislate y el engaño, pero también las certezas y las intimidades más consolidadas, mas sabidas: no es la misma relación que “un conocimiento casual” de hace tan sólo diez años.

No te obligas a un círculo social estricto, riguroso en sus normas y consolidado físicamente. Lo cual es; no se si bueno o malo, pero es. Se establecerán sus pautas: el tiempo corre y consolida.

Hacemos públicas nuestras cualidades, en redes sociales, o en las diez mil redes de ligar que hay, proclamamos filias y fobias, preferencias y descargos; es un modo de relación personal que se ha asentado y que aun establece sus normas, mor de que los más conspicuos autogurús de la red quieran ser los que “piloten” teóricamente la sistematización de las relaciones en red.

Ya no hablo de tener un blog: revelas al mundo lo que consideras que al mundo puede interesar, o intentas cubrir tu afán de protagonismo, o simplemente te expresas

Ahora mézclese y agítese adecuadamente; colóquese a cada cual en su medida y su longitud de onda, y a veces hay resultados graciosos: no aptos para un sistema común de relación: alguien me había agregado a su red con lo cual todos los de su red asumían que yo era entonces de ese lenguaje: error fatal, en esos casos, la cáustica habitual se dispara. Nada que no se pueda arreglar. La relación es persona a persona, no en grupos ni tribal: cada cual es él en sí mismo, y eso lo hace válido o no a los ojos del otro. Pero sólo es él, no un grupo ni un club: persona a persona, a pelo. Y cada cual se ha de ganar a cada otro cual.

Andamos en ello; simplemente.

5 comentarios:

Ra dijo...

Anda, que las cosas siempre han ido más o menos así, y los romanos ya se quejaban de la época que les había tocao vivir y decían que como antes ya no quedaba nada. Lo que ocurre es que los últimos años los vemos con detalle, porque hemos vivido el proceso y porque disponemos de información fresca. Por lo demás, disfrute usted, hombre, disfrute de las cosas que tenga a su alcance, persiga las que no, predique con el ejemplo, reparta amor, y las cosas vendrán por sí solas, o no tan solas, como prefiera, pero vendrán.

Salud!

el_clavadista_solitario dijo...

Dices: "cualquiera en éste momento cree que la vida es lo que ve, no lo que hay". Perfecto.

Pero ¡eso ha pasado siempre en este país!. Recomiendo a este respecto la lectura de Baroja -una de las escasísimas mentes de valía que ha dado este pais- recientemente publicadas por Tusquets.

Y si te he aburrido, lo siento, muchacho, tampoco creo, por mucho que Umbral recomendara eso de que hay que ser sublimes sin interrupción, que la gente sea por lo general muy divertida. Tip se ha muerto y el Perich también. No queda demasiado donde rascar.

Un abrazo!

Ignacio dijo...

No se porque dices lo de aburrirme.

Tip y Torrente Ballester son los genios de la iteratura del siglo XX mejores y mas infravalorados; esto es España: esto es así.

julian dijo...

Coño, Ignacio, porque por encima de la casilla para hacer los comentarios tú mismo has colocado a modo de advertencia, el lema:

"Dime algo interesante, no me aburras".

Y no me parece coherente que en tu último post te quejes de la censura que has sufrido por parte de LD y tú mismo tengas en tu blog un función que te permite dar o no tu nihil obstat a los comentarios de terceras personas. Y no es por tocarte las pelotas es que simplemente me resulta chocante.

En cualquier caso, el blog muy chulo. Me pasaré con frecuencia a leerlo.

¡Un fuerte abrazo!

Ignacio dijo...

No me acordaba lo de no me aburras.

No es lo mismo una web y una suscripcion automatica que no puedes rechazar que ir voluntariamente a un blog: la comparación es que suscribiera tu direccion de correo electronico, así aumento el numero de visitas tengo mas clientela.......etc.
Y no es lo mismo que se publique o no un comentario (faltaría mas) que que censuren y decapiten un post de un blog porque ellos tienen "su" blogosfera particular; no es lo ismo.
Aqui seguiré practicando la censura: hasta la fecha lo he hecho tres veces.

(¿No deberias borrar el comentario, volverlo a poner, y seguir manteniendo tu doble identidad?)