viernes, 23 de enero de 2009

Mediocritas

De tan execrable modo la socialdemocracia se perpetua, mediante su conducta establecida a la cual yo denigro: lo políticamente correcto, el “lenguaje diplomático”, la cursilería y la ignorancia como forma vital. Deplorable. Y en eso es el debate: no entre dos elementos que representan a unas bandas de intereses, con sus propias peleas internas; sino entre ese sistema falaz, banal y ridículamente soberbio, y los cuatro que vemos con claridad la trampa saducea: el lenguaje degradado les hace ver ilusiones y acaban creyéndoselas. Y si no las creemos los demás, debemos ser gaseados y estigmatizados.

Enrocados en la inmediatez, ajusticiados por el aluvión diario de nimiedades sobrevaloradas, el enemigo ha vencido: la confusión está siendo dueña de la realidad. La confusión, que no la discusión o la confrontación, sólo la confusión.

Por todas partes es de enorme trascendencia todo lo que digan todos, empeñados en sobreponer sus afanes de protagonismo a la realidad; y lo han conseguido: la confusión es dominante, y nada más. Los partidos comportándose como una organización empresarial que ha de enfrentarse a otra de mayor poder y técnicas mas aviesas, dando de lado a la realidad, estupefacciona a la gente, pero saben claramente que su objetivo no es convencer a personas o defender los intereses de españoles, sino su propia existencia y perpetuación; funden confunden y difunden la confusión, entre los suyos, entre todos, porque nada son y por tanto nada pueden decir: la confusión beneficia a los que son nada, a los que nada se juegan, a los que nada aportan.

De Hitler la gente en Alemania opinaba lo mismo que casi toda España de zp: que no es más que un engreído embobado de sí mismo; y eso es un peligro. Su confusión personal le funciona: a la vista está, y la proyecta sobre su trabajo: él sabe que él es más que el Mesías; y la gente le baila el agua, le vota, ergo....ergo proyecta la confusión: crear un ministerio de igualdad es hacer a la gente desigual; manifestar que hombres y mujeres son iguales va contra natura: gracias a Dios somos distintos, de ahí la humanidad.

Pero el hecho de plantear ofensas fingidas, desplantes sentidos, desprecios inventados y ninguneos como forma de relación social, como en un baile de memas, sólo aumenta la confusión y la indefensión: la gente se lo cree, y todas las divorciadas son maltratadas psicológicamente: venga hombre, no se lo cree nadie: pero por ley, la hombría está castigada.

Generada la confusión, cabalgan sobre ella burlándose de la gente instalados en su soberbia y su supina ignorancia: eso es la raíz del mal. Dejarlos hacer es otra forma del mal; dejarlos pasar es malísimo, para nosotros y para los que vengan: hay que cambiar el modelo, entero, y todos estos burócratas socialdemócratas repugnantes quedarán en la historia como lo que son: progres, recibieron la mayor herencia en la historia de la humanidad, y dejan la peor, escasa y menguada, falaz y rastrera, y encima aun se burlan de la gente.

Es un tiempo de estupefacción: la reacción va a ser de órdago, y ya no vale la indignación a gritos de los moros ofendidos, demasiado calados están, ni “eso me insulta” ni demás mariconadas tan de moda con el victimismo vaginalista que tantos resultados ha dado: los inicuos tienen los días contados, los progres ya se sabe lo que son, la maldad está al descubierto: del lado oscuro el velo ha caído ¿de que lado estamos?

El estudio de la ciencia busca establecer la esencia de la realidad: eso, es imposible. Estudiar la realidad exige taxonomía y clasificación, pero nunca es aprehensible: al contrario; el tiempo lo modifica; aunque se consiguiera fijar un instante en términos físicos al siguiente todo habrá cambiado. La ciencia mediante su estudio nos ayuda a comprender la realidad, pero no es la realidad. De hecho, la realidad no existe.

El estudio del medio es parte de la evolución cultural de la especie; pero no es la evolución de la especie. Intentar reducir la realidad da una mera ecuación; o a un constructo cientifista tan sólo es una expresión del ansia de conocimiento del hombre, no de su conocimiento.

El comprender el mundo que nos rodea es esencial para entender el mundo, pero nunca vemos la realidad, nunca es, sólo lo es por aproximación.

Y sólo es para ver nuestra medida y nuestra dimensión, y no como especie sino como individuos.

Mientras se utilice la ignorancia de la gente para elaborar paraísos cientifistas confusos pero perfectos, la manipulación está servida. Mientras más se degrade la educación empeora el nivel cultural de la especie, aunque haya individuos formados, si se divulga la vulgarización se impone la vulgaridad como normalidad: se aspira entonces a la cosmética y la presencia en la mediocridad y no la excelencia en la individualidad.

Se hunde la cultura: se aleja a la gente de la excelencia para poder dominar mejor desde la mediocridad: se retroalimenta.

3 comentarios:

o s a k a dijo...

hay que volar la mediocridad desde la microactividad

siempre unos pocos tiran del carro y logran que esto valga la pena

80 ciegos no ven juntos lo que un tuerto

1000 viandantes no entienden lo que un solo peregrino

un millón de idiotas no son capaces de entender, sumadas todas sus potencias, lo que razona un tipo inteligente en un mal día

después de la oscuridad vendrá la negrura total y entonces como ahora el que haya salido de la cueva portará la luz

y en su actitud estará su recompensa, la virtud, la bondad, el amor se justifican a sí mismos

y no es necesario que vengan luego idiotas a votarlo, a legislarlo y a fiscalizarlo. No es necesario pero lo hacen. Y nuestro deber, premio y virtud está en sobrevolar su mediocridad con una chispa de fuego.

n a c o
somosimparables

frid dijo...

Ignacio... por mi deformación de Ingeniero, entiendo que el mal no está en la "teoría"... hay social-demócratas que tienen soluciones para algunos problemas, otros liberales para otros... depende.

Pero los "errores" antropológicos" que la gente asume como "dogmas de fe" provocan catástrofes sociales y, en parte, por su afán de globalidad.

Yo entiendo que en una familia la autoridad del padre tiene su espacio, en la ciudad el guarda urbano tiene el suyo... el gobernante también.

Pero se extralimitan unos y otros se infrapresentan.

Los padres dejan que su hogar sea invadido sin ninguna resistencia por la TV y las materias corrosivas obligadas por los Gobiernos... dejan hacer.

Nuestro Zapatero (y con probabilidad también Rajoy si llega... que no llegará) en vez de dirigir el barco se dedica a cambiar la manera de pensar de los marineros.

Ya no se trata de saber llegar al puerto, de interpretar la "galaxia" y las estrellas, sino de confiar en el lider que "con su imaginación"... nos llevará al paraíso.

Ignacio dijo...

Malo es si pones tu confianza en un lider