miércoles, 14 de enero de 2009

Construcción financiera

La percepción de la realidad es la infancia. Configuramos el universo a partir de la percepción de la familia y de nuestra casa: en mi caso; más; en mi caso, soy parte de ella, la siento aunque haya impostores; En mi caso, mi vida es condicionada a mi percepción del espacio, de la realidad que es la infancia, trazada indeleble en la memoria como la tiza del niño en la pared; en las grietas de la pared está Dios, que acecha, implacable.

En el vuestro, también.

La incidencia de la luz crea líneas definidas en los edificios; maneja las distancias en abierto y revienta la cabeza con su claridad. En España la luz es definitiva: de la configuración de la relación con el medio de la sociedad y de la historia. No es casual lo que pasan aquí, porque sólo pasa aquí: ningún país del mundo tiene tanta calidad literaria, ni muchísimo menos pictórica. De la literatura se hablará o no otro día, pero de la pintura hay una clave: ningún país del mundo tiene tanta calidad de pintores ni cantidad como España: es por la percepción, es por la luz. España es el sitio de los pintores, y también de los ciegos: esta luz intensa que no se percibe así en ningún lugar del mundo da pintores excelsos; da enormes cantidades de ciegos.

Toda esta tradición habida se pierde: disuelta la tradición en el magma socialdemócrata, se tiende a la igualación: se iguala todo por abajo de manera que no hay pintores ya en España dignos del pasado; la arquitectura nacional es algo deplorable, la escultura no existe y cualquier día de estos las Inmaculadas de Murillo o el Cristo de Velázquez y el de Dalí se hacen a un lado por no ser políticamente correctos. Eso si: babean los vividores del cuento a cuenta de cualquier estupidez, siempre que suceda en Nueva York o Paris, esa famosa ciudad que nunca dio nada a la humanidad que no fueran disgustos y problemas.

Una de las cosas que más nos aberran a todos en estos tiempos es el enorme follón acerca del urbanismo: gobiernos ayudando a millonarios, la gente entrampada en metros cuadrados de emparedamiento en vida entre otros arriba abajo a babor y estribor, los bancos frotándose las manos y la usura y los espabilados pretendiendo aprovechar los momentos: los buitres, a la carroña: de que sorprendernos: No es un problema de gestión de suelo ni de gestión ambiental ni de ubicación geométrica con criterios etológicos, no es un problema de corrupción ni un problema de ubicación. Es un problema de desfase cultural cuando no de excentricidad. No hay una concepción de la vida de las personas desde las personas o para las personas: se adecuan las personas a los criterios impuestos para la vida; en metros cuadrados se pagan, en horrores visuales se viven.

El planteamiento tradicional debería ser el válido: la familia, en su vigor y rigor, crece, medra, sufre, se acrecienta, desde el pasado al futuro y se mejora a la generación siguiente: así, se hizo España, a pesar de la envidia. Y con ella.

Ahora hay edificios trasplantados, trasplantables, que da igual la ciudad o el pueblo: eso es letal. Eso es negar la naturaleza de la cultura.

el proyecto de la casa

siempre fué una cama

un armario empotrado,

una silla, mesa preparada

un cariño supuesto,

una mujer deseada

El niño debe llegar del colegio a su casa, y verla, poder decir “yo vivo ahí” y tener una casa propia, mas o menos espantosa, mas o menos hortera, que configure su vida y su percepción conforme el criterio la formación y la evolución de sus padres. Pero ha de ser reconocible, identificable, distinguible, orientable, no una ventana en un marasmo, un ojo de buey en una tormenta desatada entre la codicia, la ambición y la estulticia que está degradando a las personas a vivir conforme dictan sin siquiera la posibilidad no de cumplir sus sueños, ni siquiera de tenerlos.

No se trata de palacios para todos, no se trata de pisos para todos: no se trata de metros cuadrados, se trata de la configuración de la propia vida: la estructura de la sociedad adaptada a la gente, o la gente adaptándose a la necesidad de control y dinero del aparato del estado. La percepción de la propia casa ha de ser lo que motive al niño en su vida, a bien o a mal, como a Dumas, como a mi; el saberse de ahí, y no de un ahí que da igual con la puerta de al lado: es la despersonalización de la gente, la carencia de individualidad, la falta de identidad y eso lleva solo al mal, a males, a desmanes y disparates en la gente: no crecen bien, mal vivirán. Es una desviación de la cultura, es la entropía del sistema, la negación de la cultura.

9 comentarios:

Peggy dijo...

No se olvide de la luz de los Venecianos Sr de la Galaxia .

En lo referente al urbanismo , creo que para baremar el grado de cultura de una nacion se pueden examinar sus ciudades .Si solo hay caos , descontrol , intereses economicos , novedad por novedad , es signo de que por debajo de las apariencias mas o menos progresivas , existe un gran vacio cultural .
En Usa donde al no existir pasado tenian mayor margen de libertad al crear las ciudades , tampoco hay ventajas significativas funcionales evidentes , es que quizas la historia pasada sea maestra de vida y se deba buscar lo elemental para el desarrollo del hombre .
Me ha pillado metida y sensible ahora en estos temas de urbanismo .

o s a k a dijo...

me gusta cuando visitas los mejores ingredientes del menú español. Pese a la realidad putrefacta de sus enemigos.

sin que sirva de consuelo, la subsistencia de estos valores, de estas verdades únicas, microclimáticas, es un milagro en sí misma. Y estas líneas tuyas líneas, necesarias, certifican su valor.

n a c o
porcuántotiempo?

Dhavar dijo...

Otra constante nacional, cuyas causas se me escapan es la abrumadora desproporción entre Pintura-Literatura y Música.Enorme misterio.

Qué cierto es lo que dices de la casa como forma de vida.Sin llegar a los extremos de Jung y su célebre Casa Torreón de Bollingen, invito a cualquiera a que haga la siguiente experiencia:Entre Ud. en diversos tipos de Casas/habitáculos.Y anote con cuidado qué pensamientos/disposiciones IMPIDE - sí, los hace radicalmente imposibles o casi si se vive en ella- cada inmueble.Se llevará una sorpresa.Ese listado sería de lo más instructivo para ver los cambios de mentalidad de los últimos tiempos.

Ignacio dijo...

En los últimos treinta años, cada vez que he ido a Venecia era una peste dehumedad y brumas con mal olor.
No es la ciudad de Corto Maltés; sí una buena postal pero un mal ejemplo.

Peggy dijo...

Bueno se lo mencionaba por los pintores Venecianos ,( Tiziano ; el Verones ...etc) mas que por la ciudad en si , la luminosidad y colorido de sus cuadros es magnifico ...aunque claro tambien es una zona del mediterraneo , eso tenemos en comun .

Ignacio dijo...

Cuando yo estudiaba, era del Adriático.

Peggy dijo...

Ok ,no deja de ser cultura mediterranea....ahora me saldra usted que son medio Bizantinos ...que quiere que le diga frente a Murillo me quedo con el poderio de la luz de Tintoretto

Ignacio dijo...

Lo de la "cultura" ya está explicado; continúa leyendo.
Y la propaganda del cursilismo veneciano se desmonta con un par de Inmaculadas y el Cristo de Velázquez: no tienen nada que rascar, aunque quedan bien para el salón, arriba de la tv con el tapete de ganchillo y la muñeca vestida de Sevillana.

Peggy dijo...

Que no , que no cambio mi Tintoretto kitsch del salon....