miércoles, 1 de octubre de 2008

Presunción de omnisciencia

Bush conoce perfectamente el plan necesario para arreglar la crisis: sus enemigos políticos también: Pepiño, con sus palotes anda alardeando de saber la verdad sobre la crisis, y los socialdemócratas andan aunando fuerzas para solventar todo en dos tardes.

Esa es la esencia del mal.

Todos andamos escribiendo, insultando, agrediendo, porque sabemos perfectamente las soluciones de todo; algunos no sabemos las soluciones pero sabemos ver el problema, en todo caso, en toda situación, en todo constructo, político o teórico planea la omnisciencia sobre todas las cosas: y así, jamás funcionará, así, jamás ha funcionado nada. Bush, en su puesto probablemente sea el hombre con mas información y de mejor calidad en todo el mundo: desde luego, si tengo claro que su opinión vale más que la mía, aún en abstracto: el anda condicionado por su propia trayectoria personal, sus propias opiniones, la gente a la que escucha, y la gente a la que debe escuchar…. eso le condiciona: no por ello su criterio es inválido; no por ello su criterio es válido: en todo caso,mas fiable del que “en dos tardes” aprendía economía y se dedica a contar gracias y a hacer chistes ridículos de barra de bar patético con amigos cutres pero muy encantados de sí mismos: todos tuvimos alguna vez dieciocho años; algunos sabemos que pasaron, otros, no.

Todos tenemos en la cabeza el plan maestro para dominar el mundo; algunos nos reímos de él, y de nosotros, pero en el fondo todos nos lo creemos; ¿acaso soy mejor yo que ellos? no; pero peor tampoco; en todo caso, la realidad que me toca vivir es que el ejercicio del poder me somete a un imbécil demostrable en el gobierno, a un repipi en la oposición y a un sistema repugnante que se llama socialdemocracia y se sustenta en que la mayoría de tontos eligen a un tonto para ser sumisos a su criterio: la gente delega su capacidad de pensar en libertad para pertenecer a una banda, grupo, opción, parroquia, entelequia o club social de Cheyenne: me disuelvo en ese grupo, sigo las normas cumplo las consignas y alcanzaré la vida eterna: normalmente, sustentada en un puesto bien remunerado en la administración.

El problema es que obviamos de lo que estamos hablando: sabemos la solución perfecta a un problema que desconocemos; la realidad si existe no es abarcable por nadie, ni por un montón de nadies, es el cartógrafo de Borges con el mapa perfecto: a escala real encajaba tan perfectamente en la realidad, que no se distingue de ella; es una entelequia el creer que podemos abarcar todo: normal que lo piense la Aído, El de los palotes Rajoy o Gay Ardón, no por su especial sabiduría, sino por su especial ego. El mundo existe porque yo lo descubro a cada momento.

La percepción de la realidad es una percepción fosilizada: la vemos en un momento y quizá en ese momento seamos el gran acierto, justo en ese momento, el momento ha pasado: la realidad no existe, porque cambia per se, es su esencia y es su ser: y nosotros no asumimos nuestra condición efímera, y que quizá nos condicionan  más los pecados que las virtudes, no podemos solucionar nada porque jamás ningún plan llegó a buen termino: excepto en las películas, claro.

Todos nos sabemos omniscientes hasta que sabemos que no lo somos; en ese momento es cuando optamos por escondernos en un papel que nos encaje y encajarnos en el o afrontar la vida a pelo, conforme las cosas vienen tomarlas: nada te turbe, nada te espante…..

Y eso es mundial, patente, público y notorio.

Pero la crisis, que no es económica, no se solucionará de ninguno de los modos propuestos, elaborados, contados, sugeridos, o pensados: la realidad volverá a sorprendernos; y no asumimos que por muy amplio que queramos pensar el criterio, al final es aquí, ahora, una chica con dos pies, una niña, una amiga, un pequeño problema, un café… es la vida, y no se solucionará con ideologías, ni hay soluciones mágicas, ni métodos infalibles.

Es sólo una reflexión que concluye sola en mi cabeza: la vida seguirá, pase lo que pase; el sistema político es el que ha demostrado ser falaz falible, fallido y falsable; se basa en opciones de poder, en soluciones preestablecidas a todo, en programas perfectos y en nubes de colores.

Necesitamos principios, no soluciones; cuando se apliquen los principios, y eso es de las personas, de cada uno de ellos, y se estabilice una sociedad de principios y no de competiciones sobre anuncios de tv, venga lo que venga, estaremos mejor preparados siempre, sea lo que sea: no llegó la Parusía; saldremos de esta, y hay que exigir a los políticos menos soluciones, y más principios.

La libertad no es una opción, y la libertad está en la tradición.

8 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

Diría que no sólo ni principalmente es una crisis económica, que también. Los números son tan nuestros como los afectos.

Cigarra dijo...

Sólo se que no se nada. Bueno, si se algo: la crisis la van a pagar los de abajo. Cuanto más abajo, más van a pagar.

Embajador en el Infierno dijo...

Me preocupa este balanceo tuyo hacia el quietismo. Ahora empiezo a comprender tu historia de amor con Carranza. Veo por los dos últimos párrafos que todavía hay esperanza. Vale.

Ignacio dijo...

Esto, entra bien, a estas horas, embajador, vas recuperando fuerzas:

-llevo como cinco meses jodido dándole vueltas a la bronca de Seneka de que había perdido la esperanza, y eso es un pecado contra el espiritu santo y literalmente no tiene perdón de Dios.

-Ahora me balanceo hacia el quietismo; que podría decir algo pero es que no sé lo que es.

-¿historia de Amor con Carranza? mis historias de amor son con mujeres, preferentemente, aunque últimamente ellas no están de acuerdo. Pero vamos, lo de el Proceso de Carranza es mi historia de comprensión de la historia, para entenderme a mí mismo, así entiendo España mi entorno y acabaré por saber como me llamo.

Repito: me encantaría una historia de amor con una mujer, pero ellas huyen despavoridas.

Si hoy querías descolocarme, lo has conseguido.

Embajador en el Infierno dijo...

Vale, quita quietismo y pon molinismo o molinosismo, que viene a ser como la versión cañí del quietismo.

Ignacio dijo...

Sigo sin entenderlo, en serio.

o s a k a dijo...

mis historias de amor son conmigo mismo

y voy perdiendo

n a c o
quietistaexistencial

Anónimo dijo...

Por que no:)