sábado, 20 de septiembre de 2008

Las jacarandas están en flor

Y florecen los gilipollas como los hongos, aunque estos no necesitan ni que llueva. En el partido Progre (pp) no se les ocurre más que sortear una cena con el frenillopático como premio; todos los huelebragas del poder de quinta fila, a hacer videos a ver si consiguen el premio: es operación triunfo, un programa de la tv de mi infancia, “reina por un día” aunque dada la trayectoría del frenillopático no me extrañaría que fuese vestido de novia.

Y quieren que la gente se los tome en serio: si, se los tomarán en serio los de las redes que pululan por la blogosfera y alrededores, repicantes de los dogmas oficiales que se destacan por su absoluta falta de creatividad y su unión irreductible anti…lo que sea. No les pidas que piensen, o preguntes a favor de qué estan : si no te cuentan sus viajes en tranvía, te recitarán una palinodia de agravios o de denuestos al catolicismo: adoran a la ciencia que es el mejor camino de adorarse a sí mismos; o adoran “la” derecha, aberrando públicamente del pp pero pidiendo enchufe para “que lo hagan fijo” por todas las partes posibles: personajes patéticos, de corta longitud de onda, a ambos lados del espectro mediático actual: psoe, pp. Sin capacidad de ver más allá y absolutamente incapaces de pensar por sí mismos: ni de meter la pata, ni de acertar: “segun Marx “como dijo Hayek” “es que Keynes” “pero Platón” así, acogiéndose al argumento de autoridad, cren que son ellos los que piensan, cuando ese mecanismo es muy simple: mi enemigo es enorme, ergo, yo soy muy grande; me acojo a atacar a Dios, luego yo estoy a su altura: La tierra es todo; la naturaleza es todo,  hay que proteger a la naturaleza,Gaia es lo máximo; salvemos la tierra: yo salvo a la tierrra, yo salvo a Dios, estoy dos escalones por encima de Dios.

Y dicen además que los católicos son los equivocados.

La ventaja de la red es que pone todo en evidencia: la estulticia de la universidad es patente; y aquí, cualquiera puede decir lo que le da la gana, les pese lo que pese pese a los de red progre y aledaños, todos pueden opinar: su estrategia, públicamente dicha, es “machacar” a los que no sean de red progre: la red lo permite todo. Esos, no hacen ni gracia, pero entre ellos se apañen: quien quiera aburrirse, es muy libre. En lo que no es red progre, pululan los salvíficos que benefactician a la humanidad con su absoluto conocimiento de la realidad, de la verdad: no es que lleven un complejo de Edipo que es de libro básico de introducción a la psicoprogresía, es que el mundo ha de saber que Dios no existe, que son ellos: se lo ha dicho su mamá.

Y ahora todos a hacer la pelota al pp, porque “es que no hay otra cosa” con ese posibilismo, le rezarían rosarios a Satán en persona, porque es que “no hay otra opción” pero eso si: son muy hipercríticos y rotundos en su gesto: el gesto consiste en poner cara de enfadados en el espejo como un niño imbécil, e ir a medrar a los aledaños del partido en cuestión, creyéndose que saben algo, o que son grandes escritores porque han glosado adecuadamente algo que ha dicho Losantos o que han oído en intereconomía, han hecho un protochiste a cuenta de Bush o de la guerra de Irak, o se han metido con Aznar: y ya, los que van a subir nota, cuestionan al Papa, desde la altura de ser adoradores de Castro y el de Bananazuela y sumisos devotos de la ideología profunda de Llamarazas y Pepiño el de los palotes, líderes intelectuales donde los haya.

Esto que se ve en la red, es lo que hay ahora en España: la valentía de no estar con ninguno de estos, apenas existe; la inteligencia, hay que rastrear mucho para intuirla, pero eso sí: en cuanto se leen a sí mismos, se encuentran maravillosos ante el espejo que todo les devuelve amplificado en su maravillosidad.

Para publicar algo hace veinte años en la universidad, poco menos que necesitabas el permiso de Stalin en persona: aquellos que cazaron las plazas y las becas ahora nada tienen que decir: nunca lo tuvieron, pero la red da la libertad a todos, y aquí se ve, se selecciona y se elige.

La crisis que no quieren ver, que no es de dinero, tiene su solución ya prefigurada: el viejo orden de sumisión jerárquica deja de existir para ser un orden horizontal: elijo yo de quien aprendo y a quien leo; elijo yo la infamia y la estulticia o el conocimiento;elijo yo si quiero o no ser de una banda; elijo yo si soy imbécil y sumiso a cualquier poder, o simplemente me hago a un lado: elijen ustedes; apechuguen.

La crisis empieza a enseñar sus armas; no ha hecho más que empezar. En las universidades se enseña que Aznar malo y psoe bueno (tal cual, demostrable,que grabé a uno con el movil el otro día en la politécnica de Valencia) Así que volverá el homeschooling: es decir, la familia tradicional, la diferenciación exquisita de personas, clases y castas, y al que la marejada deje fuera, fuera se quedará: a ver si los líderes del proletariado oprimido por los neoliberales teocons a sueldo de Mr. Danger se alinean con “el proletariado” o se hacen  del sistema “para poder desarrollar los mecanismos necesarios….” y así siguen enseñando a la gente. Enseñando lo que no saben a sueldo, por supuesto.

La realidad existe, aunque no querais verla; y el que quiera verla con espejos deformados, está en su opción. Cada cual que elija: los que tienen miedo a la libertad se agrupan en bandas. Ahora ya no vale lo de dos opciones, o cosas así, eso, solo es para la plebe, el vulgo y el populacho: ahora se trata de cada uno en sí mismo.

 

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1 comentario:

Embajador en el Infierno dijo...

Lo malo de estos tochos que sueltas de vez en cuando es que si uno pasa de leerlos porque no hay tiempo se pierde joyas como:

"adoran a la ciencia que es el mejor camino de adorarse a sí mismos"- Estupendo resumen.

"pero eso si: son muy hipercríticos y rotundos en su gesto: el gesto consiste en poner cara de enfadados en el espejo como un niño imbécil"- Este es genial. Yo estoy harto de verlos, cuando ponen el gesto ese entre preocupado, cabreado y desazonado de estadista a punto de pulsar el botón nuclear: "No hay otra opción".

Los imbéciles supinos, los que ya verdaderamente no tienen remedio y sobre todo no tienen vergüenza son los que para congraciarse, para hacer amigos, para estar más "cercanos", para empatizar, sabiendo de mi carlismo sueltan: "No si a mi Franco me encantaba, pero chico, es que no hay más remedio".

Estos me hacen directamente vomitar. Lo malo es que alguno se cuenta entre mis amigos más cercanos y queridos. Supongo que yo resultaré igual de repulsivo a algunos o a muchos o a todos, pero al fin y al cabo somos amigos.