martes, 10 de junio de 2008

La ministriz

no seré yo el que le diga a la ministresa igualitaria que sería conveniente un teléfono para atender los impulsos lujuriosos suyos y de su madre, para canalizar su ninfomanía y evitar su afición al burdel. Más que nada porque no sé si es verdad, ni me interesa. Y, sobre todo, que para acusar a alguien de algo hace falta algo más que las tonterías que a alguna se le ocurra entre los efluvios báquicos del Jerez y el Fino.

7 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Más agudas que mis reflexiones las de Orisson.
La señora esta ha demostrado cierta incapacidad para el cargo (de por sí ya ridículo), pues discrimina, diferencia (una vez más) por sexo.
Es una ministra de 'residuos' más que de derivaciones , según la división acuñada a principios del siglo pasado por el sociólogo Wilfredo Pareto.
Saludos Ignacio y compañía.
;-)

Ignacio dijo...

¿has vuelto?

Juan Carlos dijo...

En ello estoy. Por cierto, poco ha esperado la encargada de la igualdad en mostrar las vergüenzas de tan alocada idea. Todo varón debiera protestar por el dañino prejuicio que causan sus palabras. Creo haber visto alguna matización de esta "señora".
Te sigo leyendo, por supuesto.

Gwen dijo...

perjuicio?

Ignacio dijo...

perjuicia,perjuicia

Gwen dijo...

la señora (m)atizó que lo había oído en sudamérica, que ella toma café allí de cuando en vez y ¡claro! todo se pega... mihennnmano...

Ignacio dijo...

Segun Achab, lo que demuestra, lo que ha visto en centroamérica es algo a "mi hembra"